Análisis

josé mª caravaca

Teniente hermano mayor de la Santa Caridad

La joya del cartel del Corpus

El "españolizar" a los niños catalanes ha sido un torpedo en la línea de flotación de Rajoy

No cabe duda que el cartel que este año anuncia la festividad del Corpus en la ciudad es una joya. La verdad es que José María Reyna lo ha logrado con su foto y con la verticalidad alcanzada parece querer llevarnos de lo turbio -el reflejo- de la base a lo sublime, en donde el Cuerpo de Cristo domina todo. Lo ha sabido plasmar de una manera extraordinaria: una joya.

Pero, al margen de eso, hay que decir algo de la joya que está en el cartel. Preciosa pieza de la orfebrería que figura ya en los inventarios de los que se disponen en el archivo histórico de la Hermandad de la Caridad del año de 1772. Se dice de ella que es "una custodia grande de plata sobredorada, embutida toda en pedrería y primorosamente cincelada, construida en Roma, que la buena memoria del Padre General Fray Alonso de Jesús y Ortega, a la hora de su muerte, donó para que sirviese en la iglesia de este hospital al culto divino" y así, también, lo lleva grabado en su reverso la propia custodia, fijando el año de 1770 como el de este hecho y que desde entonces ha permanecido en él.

Realmente podemos decir que no siempre permaneció en la iglesia, porque esta preciosa custodia tiene una pequeña historia: su desaparición durante varios días víctima de un robo…

En la Hermandad de la Santa Caridad, que es quien cuida de este legado, está también una caja mandada a hacer para guardar la maravillosa pieza y en la tapa, en su parte interior, se puede observar un escrito, algo deteriorado por el paso del tiempo, en donde se relata lo sucedido. Viene a decir que la noche del 22 de diciembre de 1832 "una mano impía y codiciosa la robó" al parecer durante una exposición, ya que sigue diciendo el texto: "donde el divino Verbo Sacramentado había recibido en aquel día y en los dos anteriores los cultos… del pueblo gaditano". Es decir -sigue el relato- "habiendo desaparecido con este sacrílego atentado, al par de la Custodia, el Dios vivo y verdadero que en ella estaba colocado". Es por ello que el propio Obispo de la Diócesis, Fray Domingo de Silos Moreno, puso todo su interés en la búsqueda y al cabo de unos días apareció -sin aclarar cómo- "muy sucia y (…) deteriorada por la codicia"; y sigue diciendo el relato que se "tuvo que llorar perdida la prenda inestimable de nuestra, Redención, (…) hostia que el pérfido raptor había desaparecido". Al parecer fue entregada al Obispado y de ahí se entregó la custodia al hospital "y por medio de un edicto publicó a todos los fieles su dolor por este horrendo sacrilegio, prescribiendo una función solemne de desagravios al Rey de los Cielos en todas las iglesias de su jurisdicción".

Se entiende que el robo de la Sagrada Forma se hizo con el viril en donde se fijaba, pieza de alto valor ya que en el propio inventario del año 1832 se hizo constar la existencia de la custodia de la que se viene hablando, añadiendo "y viril de oro", que nunca apareció.

Un devoto, entonces administrador del hospital y convento, Francisco Gutiérrez del Regato, al ver el lamentable estado de la pieza se encargó de que fuese reparada y "volverla su primitivo brillo y esplendor", sigue diciendo el texto.

Es por ello que figura en la documentación que guarda la Hermandad de la Santa Caridad los detalles del nuevo viril, con una especie de certificación dada por el denominado fiel contraste marcador de plata para la Ciudad de Cádiz, quién el 11 de enero de 1833 emitió informe de este nuevo viril valorándolo en 1.589 reales de vellón y dos maravedíes.

Además de la limpieza y la reposición de la pedrería, se mejoró -dice el texto- "colocando en la peana de la Cruz que corona la Custodia una paloma, símbolo del Espíritu Divino consolador, cuyo cuerpo da forma de una perla de extraordinario tamaño y brillantez, y el resto de filigrana de oro".

Como desagravio por los hechos se llevó a cabo una función y procesión solemne el 27 de Enero de 1833, con asistencia de ambos cabildos (eclesiástico y secular).

El escrito en donde se relata la historia contada dice al final que el propio papel se "fija en este sitio para memoria de la posteridad", lo que hacemos hoy sacando de los recuerdos estos detalles que confirman que el cartel del Corpus 2018 es una joya, y que hay una joya en el cartel.

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