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Análisis

alejandro barragán

Una idea para la cabalgata

Alguien, tempranito por la mañana, se levantaría con una gran idea en la cabeza y se diría en voz alta: "Pero qué gran idea he tenido". Luego, en el bar, sin pensárselo mucho y entre cervezas, le explicaría la gran idea a una persona de confianza. "Pero de qué me hablas", le diría esa otra persona. "Pues de hacer que la cabalgata de reyes magos se celebre a mediodía. Tiene muchas ventajas, ¿sabes?"; y entonces enumeraría las ventajas. Las familias que tengan que trabajar esa tarde, podrían llevar antes de comer a su joven prole a ver a los reyes magos y sus dibujitos animados. Además, quedaría toda la tarde para que las masas se echaran a las calles del centro a consumir en las tiendas como posesas. Y seríamos famosos en todo el mundo. Lo veo claro; es una manera como cualquier otra de dinamizar la economía navideña, de la forma más progre posible". Su interlocutor, siendo buena gente, le explicaría que esa idea, de genial, nada; más bien sería un tiro en el pie. Que en cuanto se hiciera pública la propuesta, tendría al pueblo protestando bajo su balcón en nombre de la tradición y la ilusión infantil. Ante esta perspectiva, la mente pensante se defendería diciendo que las princesas Disney y los monstruitos no tienen nada de tradicional y que las criaturitas se emocionan con los reyes, pero también cuando se revuelcan en el fango o cuando cazan cangrejos en la playa. Y quién sabe, pero podría ser también que el debate callejero sobre el asunto se convirtiera en una oportunísima montaña de humo para tapar la infravivienda, el desempleo y otras porquerías sin nombre."¿Y si perdieras el debate?", preguntaría la otra persona. "Oye, pues rectificamos, decimos que sólo era un globo sonda, que no había nada oficial y listo. Está todo pensado".

Tras esta exposición, su interlocutor no sabría bien si horrorizarse o frotarse las manos, pero al final, seguramente, terminaría diciéndole: "Tú estás fatal, compi. Ni que te hubieras metido en política. Termínate la cerveza, anda, y vámonos a casa".

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