Análisis

antonio morillo crespo

La honradez del político

Oigo las carcajadas de algunos cuando lean este título de mi artículo, carcajadas que llegaran a Calcuta. Ya saben ustedes que yo no soy político, ya ejercí durante más de 20 años de alcalde y de diputado, así que no me echo flores, aunque jamás viví de la política. Con mi profesión me consideraba pagado. Pero este no es el caso. Se trata más bien de que cualquiera dice y pregona que todos los políticos son unos ladrones y unos sinvergüenzas. Que viven y pululan solo para su provecho. Y esto es una calumnia inadmisible.

Y además los políticos están hoy día tan fiscalizados, que a la menor distracción están calificados o imputados o denunciados de cohecho o de malversación o de la más peregrina calificación jurídica. Es muy frecuente oír que los expedientes de organismos oficiales tardan más que hacer una catedral. Y es que los garantes de la legalidad, no cabe duda de su buena voluntad, miran con lupa cualquier papel y enseguida ponen al político entre la espada y la pared. Yo siempre digo que las leyes no están hechas para fastidiar al público, he sido diputado en las Cortes y jamás oí, ni vi. ni percibí intención alguna de, al elaborar o discutir una ley, la más mínima intención de joder al prójimo. Son garantías jurídicas alegan…sí pero no debe ser en perjudicar a la gente. Y no es concebible que un permiso de obra o una reclamación tarde semanas, meses e incluso años. Estas inadmisibles demoras se les adjudican sin razón a los políticos.

En toda profesión hay garbanzos negros, pero eso no quiere decir que todo el colectivo cojee. Hay algún boticario malo (empiezo por lo mio) médico malo, arquitecto malo, guardia civil malo, obispo malo, monja mala, comerciante malo….etc., etc. Pero eso no daña al cuerpo ni debemos generalizar, porque es tremendamente injusto. El caso de que en un colectivo uno sea soberbio, tonto o granuja y se aproveche de su cargo, no es razón para generalizar. La mayoría de los políticos son buena gente y trabajan para el servicio del pueblo.

P/D Voy acostumbrando a endulzar mis artículos con alguna anécdota o suceso que distraiga y anime al lector, porque todo no van a ser problemas y mas problemas. En este caso la historia de un cura bueno. Hoy cuento, que uno fue a confesar y le dijo al cura "padre me confieso que he robado tres cerdos "El sacerdote le dice" bueno, hijo, reza tres padrenuestros" Se va y solo tarda cinco pasos, vuelve al confesionario y le dice al cura" por favor ponga usted dos padre nuestros mas, porque allí quedan dos cochinos y me los voy a llevar también.

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