Análisis

Antonio morillo crespo

Tengo hambre

Lo triste del caso es que está la solución, al menos parcial, en nuestras manos

Yo no, gracias a Dios, pero sí millones de personas (según las ONG, 350 millones de personas en Somalia, Kenia, Yemen, Etiopia, Nigeria…) pasan hambre todos los días. Esta mañana, tengo la costumbre de quitar el migajón al chusco de pan del desayuno y tirárselo a los gorriones en pedacitos por la acera de la calle. Luego leí en la prensa que las ONG claman al mundo, que todas estas naciones pasan hambre y ¡ojo al dato! que por hambre muere cada 4 segundos una persona. Enseguida pienso en un chiquillo cualquiera de estas naciones que viera los migajones que tiro al suelo….cómo los cogería con fruición y hasta el gorrión.

En España, afortunadamente nadie pasa hambre, aunque puede haber algún caso y se usa como excusa. Aquellos años de la postguerra pasaron, cuando una telera de pan blanco era el mayor tesoro. Cuando se comía hasta pan de maíz o centeno o cebada y hasta una garrapiña que cogían al vuelo. Y algarrobas. Y había comedores del llamado Auxilio Social, en donde comían los niños un potaje al día. Quizás por eso estas noticias de países lejanos nos resbalan y pasamos de ello. Y no digamos las naciones y sus dirigentes. Hoy día la gran tragedia de la guerra en Ucrania puede terminar ¡qué espanto! en una masacre atómica. Es hasta para capar a los dirigentes. Para armas y para más armas siempre hay dinero, para dar de beber y comer a millones de niños hambrientos…. ¡eso está muy lejos!

Pero lo triste del caso es que está la solución, al menos parcial, en nuestras manos, en ti en mí en nosotros. Hay, como decía antes, muchas ONG que convierten el dinero que recaudan en alimentos para estos desgraciados países. Y están siempre delante de nuestras narices. Pero pasamos y pasamos. Y hay muchos comercios y tiendas que tienen una hucha en el mostrador, para que en ella eches los céntimos, que no son nada para ti y suma mucho para ellos. Unicef, Manos Unidas... 10 céntimos, 30 céntimos son una miseria, pero muchas miserias forman un montón. Y hacerse socio de alguna que es poco dinero al mes.

Añado, por si alguien no lo conoce, que en todas las farmacias tenemos un apartado donde se recogen los medicamentos caducados o que ya no se precisan porque el enfermo "se fue" o que le han cambiado la medicación. Se llama sigre. Una vez recogidos los mandamos al centro y allí a un departamento donde se clasifican y los que están bien se envían a estos países subdesarrollados y los que están ya mal, se destruyen. Con ellos, no podéis imaginar, siendo cosa tan fácil, el bien que se les hace a estos países.

P/D Cuando esta mañana vayas al supermercado y la muchacha cajera te devuelva 25 céntimos, dile que lo eche en la hucha de Unicef. Piensa que es tu propio hijo el que está hambriento.

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