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Análisis

fernando faces San Telmo Business School

El gran apagón

Nos enfrentamos a una crisis insólita por su simultaneidad y globalidad. Una crisis económica sin precedentes, autoinfligida por los propios gobiernos a cambio de salvar vidas. La crisis económica empezó siendo de oferta con la ruptura de las cadenas de suministro globales. Posteriormente el confinamiento provocó una crisis de demanda. Simultáneamente sobrevino un desplome de los mercados financieros y una destrucción de riqueza financiera como no se conocía desde la gran depresión de 1930. Según el FMI la economía mundial entrará en recesión en 2020. España e Italia serán los países más perjudicados por la deficiente gestión y excesiva duración de la crisis sanitaria, así como por él gran peso del turismo, el sector más afectado. España pasará de un crecimiento del 2% en 2019, a un -8 % en 2020. Una caída equivalente a la sufrida en cinco años en la crisis financiera de 2009. El déficit público se disparará hasta el 10% y la deuda pública superará el 115% del PIB. El Banco de España es más pesimista. En un escenario en el que la vuelta a la normalidad se dilatase hasta el mes de junio, el PIB caería un 13,6% y el paro superaría el 21%. El deterioro de las finanzas públicas sería brutal: déficit público del 11% del PIB y deuda pública del 120%.Desgraciadamente España ha desaprovechado cinco años de crecimiento para estabilizar y crear reservas públicas para combatir la pandemia. España es muy vulnerable. El endeudamiento externo e interno sigue siendo muy alto y el paro es el segundo más elevado de la Eurozona.

Las políticas económicas aplicadas por España de financiación con aval público a las empresas, aplazamientos de cuotas e impuestos, moratoria hipotecaria para las familias y ERTE, están bien orientadas, pero son insuficientes. Son necesarias reducciones de cuotas e impuestos, y transferencias a las pymes, autónomos y familias, pero faltan recursos públicos. Debido a la escasez de recursos es necesaria una política económica más focalizada en los sectores más afectados, como el turismo o la hostelería, pymes y autónomos. En el día de ayer el Consejo de Ministros ha aprobado nuevas medidas sociales y fiscales que implican 1.200 millones adicionales de liquidez para las pymes. El Gobierno no puede continuar con ésta eterna lista de improvisaciones, rectificaciones y reacciones. Si necesita una hoja de ruta, un plan de recuperación y reconstrucción económica claro, contundente y consensuado con todas las fuerzas políticas, autonómicas, sociales y cooperación público-privada. Es preocupante la debilidad del Gobierno, dividido, desorientado y sin capacidad consenso. Aunque es esperanzador que la iniciativa del pacto de reconstrucción socioeconómica se haya reconducido a una comisión del Congreso de Diputados. Siempre que actúe con responsabilidad, agilidad y apoyada por expertos.

No obstante, Italia y España y los países del sur necesitaran la ayuda de Europa. Es necesario un plan de choque europeo que supere el billón de euros, financiado con deuda mutualizada. De no ser así, dadas las grandes diferencias en la magnitud de las ayudas nacionales entre los países pobres y ricos, tras la pandemia Europa será todavía más asimétrica y desigual. Es la hora de la verdad. La Unión Europea se juega su supervivencia.

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