Nada hay más rozagante en esta vida que dedicarse a hacer el bien sin mirar a quién. Y nuestra vecina, Teófila, se lo ha propuesto a pies juntillas con esos dinerillos que maneja en la APBC desde que la desalojaran de la alcaldía gaditana. Teófila siempre ha sido un animal político desde sus comienzos en las filas conservadoras de la Alianza Popular que fundara Manuel Fraga, aquel ministro franquista que no dudó en proclamar aquello de ‘la calle es mía’. Fue concejala de urbanismo en El Puerto por AP hoy PP. Y desde nuestra ciudad, con un breve periodo de inactividad política, fue catapultada al Congreso de los Diputados por la provincia de Cádiz, hasta que el señorito Aznar la convirtió en candidata a la fuerza para la alcaldía gaditana. Del resto ya todos tenemos noticias por sus presencias, por sus ausencias, por sus éxitos y por sus fracasos. Del último de sus fracasos –el electoral-, salió bendecida para dirigir la APBC, de cuya gestión –entre otras- dependen los terrenos portuarios de nuestra ciudad. Diríamos que es ‘la alcaldesa’ del puerto ‘encargá’ de que la imagen que damos fuera a través de nuestro puerto cambie radicalmente. Y como por algún sitio había que empezar, primero lo hizo adecentando el espacio expositivo donde fue el primer muelle de carga de la ciudad. Luego, supuestamente ha debido ser la que ha dado carta blanca para que los Beach Clubs ubicados entre la playa del Aculadero y la Calita, no hayan parado durante todo el verano con las consecuencias propagandísticas para la ciudad de todos conocidas. Pero los que verdaderamente han caído de pie sin necesidad de calzar botas, han sido los gatos del espigón de Valdelagrana que, gracias a la Asociación ‘Gatos de El Puerto’ y a Teófila, los gatitos serán trasladados a un santuario donde imaginamos que se les aparecerá de vez en cuando Santa Gertrudis de Nivelles, patrona de los mininos, que ahora –imagino- empezará a interceder por los felinos de la Puntilla. Las demás necesidades porteñas seguirán esperando a discreción en la lista de prioridades de nuestra incombustible vecina, que ha tenido la rara habilidad de caer siempre de pie como ahora lo hacen los gatos y las gatas de Valdelagrana.

manolomorillo@hotmail.com

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