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Análisis

pascual saturio

Los frailes de la Virgen

El Padre Manuel Crespo llegó en julio de 1942 y encargó la actual imagen de la Patrona

Así llamaron siempre a los dominicos. Siempre fuimos los frailes de la Virgen. Fue la Virgen la que inspiró a Santo Domingo este género de vida, la que proveyó del modo de predicar haciendo que en el seno de esta familia se desarrollara el Rosario y la que en todas las grandes obras de esta familia religiosa ha estado siempre en vanguardia.

En Cádiz no ha sido menos importante esta condición de frailes de la Virgen. Vinimos como capellanes de los Morenos, para asegurar la cofradía del Rosario. Levantamos la Casa de la Virgen en el mismo lugar en el que de tantos modos fue profanada. Desde 1635 el eje alrededor del que ha girado siempre la vida del convento ha sido el Rosario. Y los últimos 150 años hemos sido guardianes y custodios de la Patrona de Cádiz, sin retirarnos de su lado más que en los años de la desamortización, expulsados injustamente de nuestra casa.

Si a los gaditanos de hoy se les pregunta por los dominicos de Cádiz, el primero que se les viene a la boca es el Padre Ramón. En el Instituto Santa María del Rosario y luego en el Columela fue profesor de generaciones, y su trabajo entre los jóvenes por medio de Acción Católica lo hicieron maestro de cientos de gaditanos.

Después del Padre Ramón nadie tan querido y tan recordado como el Padre Vicente López. Lo hizo célebre su modo de ser y su Vespa. Capellán de Cádiz y de la Guardia Civil, consiliario de tantos matrimonios y un predicador capaz de hablar de Dios como pocos.

De su tiempo, señal para los jóvenes de entonces, el Padre Eugenio Ruiz. Y luego el Padre Antonio Pozanco, Vicente Díaz y fray Manuel.

Pero yéndonos hacia atrás hay dos frailes dominicos a los que en estos días conviene recordar y agradecer su obra. El infatigable Padre Santos Quirós, que se define como el que dos veces reconstruyó la iglesia y el camarín de la Virgen, restituyéndola después del incendio de 1931, en aquella segunda imagen de la Patrona que conocemos como La Rubia de Granda. El Padre Santos que sigue siendo modelo de cómo ser fraile aun en medio de las circunstancias más extremas que le tocaron vivir.

Y aquel que es desconocido ya a los ojos de nuestra gente, el Padre Manuel Crespo Carracedo, que fue el que encargó a José Ramón Fernández Andes la actual imagen de la Patrona, cuando estaba dando sus primeros pasos en la orden, y el que promovió y consiguió la coronación canónica de la Virgen del Rosario.

Llegó a Cádiz en julio de 1942 como prior y se encontró con que a los gaditanos no les gustaba la imagen de la Patrona que se había colocado en el camarín tras la destrucción de la primitiva. Se puso a trabajar enseguida y dio con Fernández Andes. En el recibo de la entrega de la misma al convento, después de abonarle las 1.500 pesetas que costó, el 25 de septiembre de 1943 consiguió su bendición. A la nueva imagen se le colocaron las manos y el Niño de aquella que hasta el 10 de mayo de 1931 estuvo en el camarín, y el 7 de octubre de 1943 la Virgen salió en procesión por vez primera pisando las calles de cádiz. No se contentó con eso y enseguida se puso a trabajar para conseguir reunir aquella documentación ingente que hasta la Bula de Coronación subraya, para lograr que el 4 de mayo de 1947 fuera coronada canónicamente la Virgen del Rosario.

Después marchó a Granada y allí trabajo lo indecible para coronar canónicamente a la Virgen del Rosario de Lepanto, manteniéndose como fraile hasta ser llamado por Dios.

Este 25 de septiembre pasado y hoy recordaremos los 75 años de la tercera imagen de la Patrona que hemos conocido. Alrededor de Ella los gaditanos y los dominicos de ayer, de hoy y de mañana. Unos y otros estamos llamados a ser gente de la Virgen del Rosario, hombres de la Virgen del Rosario, frailes de la Virgen del Rosario, Cádiz de la Virgen del Rosario, con la misma pasión y entrega con la que vivieron siempre los que nos precedieron y nos legaron la casa y la Madre común que vive en Santo Domingo.

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