La fiesta del verano

La fiesta del verano en la ciudad siempre ha sido su feria. ¿Pero qué le pasa a la feria?

Ayer comenzó la Feria del Carmen, probablemente la fiesta más importante y con más polémica de la ciudad en los últimos años.

La ciudad ha sido capaz, en los últimos años, de apostar por la revitalización de las fiestas locales, tradicionales y otras de nueva creación, con el objetivo de dotar a la ciudad de unas fechas que rompan la monotonía de la ciudad alterando el ritmo del ciudadano y mueva la economía local, siempre con el objetivo de atraer visitantes. Esto sucede en todos los pueblos de España. Pero es en verano cuando las ciudades y pueblos suelen mostrar su poder de convocatoria llenando de actos lúdicos sus calles con el doble objetivo de distraer a los ciudadanos y atraer turismo. Es como una competición entre los pueblos para ver quién se queda con la mayor parte del pastel. Hay que reconocer que La Isla no cuenta con una programación de altura como si tienen ciudades de nuestro entorno. Podemos afirmar que es una asignatura que va progresando adecuadamente pero que no termina de sobresalir. Cierto que tendremos las calles con actos de una programación de flamenco que ha supuesto un gran esfuerzo para su organizador, pero que quizás se podría condensar más y aumentar la calidad. Pero como digo, sobresale a pesar de los recursos con que se cuenta.

La fiesta del verano en la ciudad siempre ha sido su feria. ¿Pero qué le pasa a la feria? Hubo un tiempo que se situó entre la mejor. Si no lo fue. Ambiente andaluz, en una ciudad que nunca se distinguió por sus costumbres andaluzas, buenas casetas llenas hasta altas horas, referente para la diversión de otras ciudades y por supuesto las casetas, mayoría cofrades, ganaban dinero. Fue durante muchos años la feria de la Bahía, la fiesta del verano de la Bahía. Pero, ¿qué pasó? El diagnóstico es muy difícil y su tratamiento ya tarda en llegar a pesar de los intentos de unos, gobierno municipal, de curarla y de otros, muchos y diversos, por aplicarle la eutanasia. Soluciones se han dado muchas, algunas disparatadas, pero la feria continúa con su camino a la espera de que se le encuentre su solución.

Creo que entre todos se dejó morir sin aplicarle medidas correctoras a tiempo. Este año no ha habido polémicas, salvo la dudosa calidad de las estructuras, y el número de casetas continúa estable. Pero lo cierto es que la feria continúa dependiendo de las cofradías y quizás aquí radica el problema. Los tiempos han cambiado y las costumbres también y hoy cuesta trabajo implicar una semana a los jóvenes trabajando en feria en vez de divertirse.

Antes montaban algunos colectivos sociales. Acosafe, Bazán, entre otros, que por diversas circunstancias ya no lo hacen. Y esto hace que nos preguntemos del porqué no montan los colectivos. Aquí hay muchos colectivos sociales, muchas peñas, que podrían colaborar con la ciudad y montar sus casetas. Colectivos que reciben ayudas del Ayuntamiento y por lo tanto se podrían implicar con la feria. Quizás también sería bueno formar una comisión en la que estén representados cofradías, peñas, gobierno y hosteleros con el fin de diseñar la feria del presente y el futuro. Todos a la feria y a disfrutar.

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