Querido/a: me dicen tus profesores que entre vosotros está de moda eso de "Vox es guay". De moda la xenofobia, el machismo, la intolerancia… Mentes nuevas a las que ese estúpido veneno ha desequilibrado ya. Qué decepción.

Y qué revés para los nuevos tiempos que os esperan a vosotros, que encarnáis todos los derechos y libertades que deberían brillar en el futuro. Vosotros, que pondríais los cimientos para resolver las desigualdades que nos atormentan desde hace siglos.

Nosotros, los viejos, los mayores os hemos dejado muchos problemas e infamias. Es cierto, y os pedimos perdón. Pero también os pedimos que seáis más generosos y más libres de espíritu que nuestra generación. Os estamos cediendo el puesto, contentos de desaparecer si sabemos que vosotros haréis realidad aquello por lo que nosotros luchamos y no conseguimos.

No quiero que suenen a batallita o a excusa los padecimientos que soportaron tus abuelos y tus padres para conquistar la libertad que ahora disfrutas. Si ahora puedes ir y venir libremente, decir lo que piensas -hasta que Vox es guay- y expresarlo, es gracias a la lucha de gente anterior a ti.

No naciste bajo una dictadura y no sabes lo que supone estar gobernado por la intolerancia, la injusticia y la estupidez.

Tú, que aún no estás en la lucha de intereses ni te comprometiste con los asuntos públicos, puedes hablar bien alto, con absoluta buena fe. Aprovecha esa ventaja.

Grita que nos hemos equivocado, claro que sí, pero dinos también que tienes sueños y aspiraciones. Sé nuestra esperanza. Sin que te avergüence que seamos los viejos y los mayores los que se apasionen -aún- con la causa siempre magnífica y a veces peligrosa de cambiar un mundo injusto.

Por último, permíteme que me niegue a aceptar que incubas ese veneno que te convierte en un lisiado mental, en un fanático, en alguien sin conciencia social. Pero si es así, lo siento por ti -y por todos nosotros- porque ese veneno lo fabrican y lo venden los mismos que procurarán tenerte con la cara contra el suelo, tragando el fango de la precariedad, el desempleo y la falta de futuro. Ellos lo fabrican, lo venden y tú lo consumes. El círculo perfecto.

Atentamente.

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