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Análisis

Manolo Fossati

En dique seco

No hay noticias, pero suponemos que seguirá allí encerrada, monumento varado a la indiferencia de todo un pueblo y de un municipal que coherentemente la representa

Resulta muy frustrante (cosas mías) pasar cada día ante la llamada fuente de la Comunicación, vulgo fuente mojosa de la Ardila, porque la escultura ha devenido desde hace mucho tiempo en un monumento a todo lo contrario. Es extraordinaria la historia de esta obra, siempre envuelta en la polémica, la burla o, peor aún, el desprecio y el abandono por parte de autoridades y pueblo llano que proclaman su estado actual. Y más teniendo en cuenta que la fima de su autor, Óscar Tusquets, es probablemente la más prestigiosa de todas las presentes en el patrimonio urbano de esta Isla cada día más misteriosa.

Desde el principio, la estructura, que lució durante poco tiempo el elemento fundamental para llamarse fuente, es decir el agua, pareció ser considerada como esos antiguos regalos no deseados por unos novios, que terminaban en el trastero o prolongaban toda su vida guardados en la misma caja. La barca que remata el conjunto y simbolizaba la comunicación entre España y América se colocó en sentido contrario y así se quedó; el agua que debía fluir en cascada nunca pasó de algún chorrito casi invisible hasta que el manantial se secó; toda la escultura fue desplazada para permitir el paso del tranvía y los grandes vasos que debían recoger el agua desaparecieron porque ‘estorbaban’ (¿se han trasladado, están almacenados, los han fundido y vendido al peso?). Todo esto, en medio de la rechifla generalizada de la incomprensión sobre el óxido que cubría todo, como si no fuera un efecto que el propio autor había buscado sin que casi nadie lo entendiera.

Y un día ya lejano, bastante más de dos años atrás, la misma barca de aluminio otrora brillante que ya llevaba años en dique seco en la práctica, vio en peligro su estabilidad por un temporal de viento y fue retirada a una nave municipal. Naturalmente, en el momento de la retirada, las autoridades ¿competentes? aseguraron que la embarcación metálica y simbólica volvería a su emplazamiento aéreo. No hay noticias, pero suponemos que seguirá allí encerrada, monumento varado a la indiferencia de todo un pueblo. Y de un gobierno municipal que coherentemente la representa.

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