Análisis

antonio morillo crespo

El dictador

Así se llama a todo aquel que se cree salvador del mundo y que ungido por el Altísimo tiene siempre la verdad y conmina a todos a estar sujetos y obedientes. Alega razones para cimentar su autoritarismo. Y a la oposición la cataloga de facto como ruin, canallesca y retrógrada. Hay tres elementos que caracterizan al dictador: uno, tener guardia pretoriana; dos, una corte de aduladores, salivitas, pelotas (dice el vulgo) que hablan y dogmatizan en su favor con una vehemencia digna de encomio y hasta citan a Satanás; y tres, amenazas y coacciones que provocan rebeldías, cobardías y silencios ….Todo esto se da, por ejemplo, en Maduro, el "caudillo" venezolano, tan ciego que no se da cuenta siquiera que lleva su país a la bancarrota sumiendo a la población, pese a la riqueza de Venezuela, en la triste miseria, de ahí que hasta los barrios pobres de Caracas se alcen y manifiesten contra él. Pero sin ir tan lejos, por aquí también pululan.

En la historia de la humanidad han habido muchos, empezando por Dionisio el tirano de Siracusa (400 a. de JC), que por no ofrecer su cuello al barbero, no fuera a ser que le entrara ganas de rebanárselo, se cortaba la barba con castañas calientes. Y no solo ha habido próceres o mandatarios, la lista de dictadores hasta nuestros días es más larga que un día sin pan. Personajes que imbuidos del mando, se creen salvadores de la patria y esgrimen su mandato como modélico y providencial.

Mas siempre tenemos obsesión de catalogar a los demás como dictadores, y a veces el germen está en nosotros mismos o en nuestro entorno. No muy lejos de aquello que decía Groucho Marx: "Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros, los cambio". Todo para seguir en el machito y seguir siendo el que manda, el que tiene siempre la verdad, porque los demás son unos necios e incompetentes, a los que hay que castigar o reventar.

P.D. Lo peor del caso es que no se dan cuenta de su egoísmo y autocomplacencia. No dan margen a que otras opiniones entren en su coco. Y son hasta malvados con sus opositores, justificándose por otro lado con algunas caridades. Están cerrados a cal y canto en su dictadura, no hay fisuras, habría que hacerle una trepanación craneal e introducirle en las neuronas al menos la duda. La grandeza estaría en que el dictador reconociera su ego y tendiera la mano para buscar la paz y no dirigiera sus dardos contra el crítico porque ¿y si sus críticos no buscan zaherirle sino sólo la paz y la concordia?

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