El más vulnerable se convierte en una víctima de los buitres. Las ventajas que aparecen en los anuncios son infinitamente menores que los perjuicios que aparecen con letra pequeña. La almas se venden al diablo con un rostro cándido que viene a ofrecerte un mundo maravilloso donde casi todo está a tu alcance. La vista de la víctima se nubla y pierde el sentido de la realidad. Y la bola que es un granito, se convierte en un alud y ya no hay quien lo pare. El diablo se tira al cuello y sale la cara B, los intereses abusivos para que la deuda se haga eterna. Desde ese momento eres esclavo. La única escapatoria es buscar otro que se quiera quedar con el alma arruinada y te acoja en sus brazos para darle una patada hacia delante al problema, aunque se siga alimentando al monstruo que te va dejando en los huesos. Hay gente que encuentra ángeles a su alrededor que los saca de su hoyo. Otros se hunden para siempre

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