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Análisis

Dr. bartolomé beltrán

Cuando la diabetes acecha

Hay que prestar atención a la dieta, uno de los factores de riesgo modificables

Según los especialistas la prevención, el diagnóstico precoz y el inicio temprano de medidas terapéuticas reducirían el desarrollo de las complicaciones de la diabetes tipo 2 (DM2). Para muchos conocida como la diabetes de las personas adultas con sobrepeso u obesidad, es una de las patologías con mayor prevalencia en España que afecta al 13% de los adultos. La formación para la atención de esta patología es una herramienta fundamental para su correcto tratamiento y diagnóstico. Por este motivo la Fundación RedGDPS ha elaborado la Guía de Diabetes Tipo 2 para clínicos, en la que participan especialistas como el doctor García Soidán Franch y Artola, con el objetivo de ampliar los contenidos previamente tratados y lograr una reducción en el desarrollo de las complicaciones de la patología.

Tengo interés en matizar algo que se cita con poca frecuencia de la que se habla con precisión en esta guía; la prediabetes. También denominada hiperglucemia intermedia, reconoce a un grupo de personas cuyos niveles de glucosa no cumplen los criterios para el diagnóstico de diabetes pero son demasiado elevados para ser considerados normales. El riesgo de desarrollar DM2 sigue un continuo a través de todos los niveles de glucemia anormal y, cuando se clasifican categóricamente, los individuos de más alto riesgo incluyen aquellos con una glucemia basal alterada, una intolerancia a la glucosa o una hemoglobina glucosilada entre un 5,7 y un 6,4%. Situaciones todas ellas que no deben considerarse entidades clínicas per se, sino como factores de riesgo elevado de desarrollar DM2 y de sufrir complicaciones cardiovasculares. El hecho de que algunos individuos tengan GBA o ITG aisladas sugiere que hay diferentes mecanismos fisiopatológicos que provocan las alteraciones en la homeostasis de la glucosa.

Según el documento, los individuos con GBA aislada tienen mayor resistencia hepática a la acción de la insulina, mientras que aquellos con ITG aislada tienen un aumento de la resistencia periférica (predominantemente en el tejido muscular) y normal o ligeramente disminuida sensibilidad hepática a la acción de la insulina. Los sujetos con anormalidades en ambas pruebas tienen un aumento de la resistencia a la acción de la insulina en el hígado y tejido muscular, lo que confiere el doble de probabilidades de progresar a DM2 en comparación con tener solo una anormalidad.

Hay que prestar atención a la dieta, que es uno de los factores de riesgo modificables. Según el estudio Predimed la dieta mediterránea (con alto contenido de frutas, verduras, cereales integrales y nueces y aceite de oliva como principales fuentes de grasa), reduce la aparición de DM2 hasta un 40 %, sin necesidad de reducción de peso.

Además, el consumo de productos lácteos bajos en grasa, fibra, nueces, café, café descafeinado y té verde a largo plazo disminuyen el riesgo de DM2 (un 7 % de reducción del riesgo por cada taza de café), aunque no se considera probada una relación causa-efecto para recomendar el consumo de café como estrategia preventiva. Seguro.

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