Me encanta empezar el año con el concierto de Viena: la alegría de la música, la coquetería de los directores estrella, los destellos de las arañas, la cascada de flores, las suntuosas coreografías del ballet, la voz en off sabia y eterna… Enciendo la tele para la imagen, sintonizo la radio para el sonido, lo pongo a un millón de decibelios, y me entra una euforia profunda que me induce a bailar y/o limpiar furiosamente. Este año hemos podido reparar en cuánta falta hacen los espectadores: todo arte es un despliegue 'para' alguien. Es verdad que hemos seguido el concierto millones de personas de todo el mundo, y eso se recogió en la emisión. También maravilla la sutileza de la transmisión: desde los aplausos enviados por los móviles sincronizados hasta la falta de los mismos en la Marcha Radetzky: una omisión que indica que ninguna persona real es sustituible por una grabación enlatada. Pienso en la Puerta del Sol vacía pero llena de música también: la de Nacho Cano. Y me acuerdo del Pórtico de la Gloria: allí representados, entre sonrisas y miradas de complicidad, los músicos cantando "un cántico nuevo" al son de todos sus instrumentos. Porque en la Edad Media la música era el arte vinculado a la beatitud, cosa que sigue siendo cierta. Cuando escucho el concierto de año nuevo repito la tradición que había en mi casa, y que mis padres aprendieron de mis abuelos daneses (danés fue Theophil Hansen, el arquitecto del Wiener Musikverein, con su acústica perfecta). Costumbres burguesas, sí, y es de agradecer que subsistan las formas de la delicadeza. Pienso ahora en ese divulgado tweet que decía que también Dios había nacido de un coño. Desconozco la intención original de la emisora (¿una gracieta, una hembrotada, una grosería?), pero me asombra la estulticia del comentario: todos sabemos de dónde salen los mamíferos y mamíferas, y que la de Dios (o Diosa) es una idea, una cosa mental. En fin. Confío en que nuestras maneras de relacionarnos conserven y perfeccionen la delicadeza, me quedo con la imagen de dos mujeres presentando las uvas, y abrazada a la música brindo en este 2021 por ustedes y por mí.

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