La Azotea

Melchor Mateo

mmateo@diariodecadiz.com

El respaldo judicial al verbo “instar”

Varias sentencias dan la razón a la oposición por acuerdos plenarios aprobados que instaban al Gobierno de Málaga

Taquilla del todavía llamado Estadio Ramón de Carranza. Taquilla del todavía llamado Estadio Ramón de Carranza.

Taquilla del todavía llamado Estadio Ramón de Carranza. / Julio González

El estadio

El proceso del cambio de nombre del todavía Estadio Carranza sigue generando polémica. Tras el final del período de votaciones por parte de la ciudadanía que quiso participar, Ciudadanos hizo un último intento para parar el proceso aprovechando una buena idea de la bancada socialista para que se haga una ordenanza municipal que trate de poner algo de cordura a los cambios de nombres de calles y edificios entre otros.

Ciudadanos llevó al último Pleno municipal que se suspendiera el proceso hasta que no se redactara esa ordenanza que finalmente salió aprobada gracias a los votos de todo el arco de la oposición.

La de Ciudadanos también resultó victoriosa pero desde ese mismo momento el equipo de Gobierno vino a decir que no tiene ninguna obligación de parar el proceso porque el acuerdo plenario no tiene carácter vinculante para una decisión que le corresponde a la Junta de Gobierno Local, es decir, al ejecutivo municipal.

Entre otras cosas, Adelante Cádiz opina que en la propuesta además “se insta” al equipo de Gobierno a parar el procedimiento que está ya en su fase final, es decir, que todo queda a expensas de la voluntariedad que tengan ellos y, en este caso, no hay ninguna.

Sin embargo, ese instar ha dado lugar a algunas sentencias judiciales que han venido a respaldar los acuerdos plenarios que el gobierno en cuestión de la ciudad, en este caso el de Málaga, hizo oídos sordos. Nos referimos a una propuesta de la oposición por la que se instaba al equipo de gobierno del PP a cubrir seis vacantes por el procedimiento de concurso y no por el sistema de comisión de servicios. El PP, a pesar de ese acuerdo plenario, adjudicó esas plazas por el segundo sistema, el asunto se llevó a los juzgados y recientemente el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha dado un gran tirón de orejas al equipo de Gobierno.

Era la segunda vez que lo hacía porque ya antes había habido otro incumplimiento referente al control de las asignaciones a los grupos municipales que también se saltó a la torera. En ambos casos las propuestas de la oposición malagueña llevaban el verbo “instar” en sus enunciados.

La expulsión

Teresa Rodríguez ha vivido en sus carnes la ferocidad de los partidos con los infieles, con aquellos que levantan la voz y que no entran por el aro del jefe. El divorcio amistoso fue de cara a la galería porque en el mismo vídeo que Pablo Iglesias y la líder de Adelante Andalucía se veía la distancia enorme que había entre los dos por mucho que trataban de reflejara camaradería. En aquel momento hubo un acuerdo para realizar la separación de manera progresiva hasta el final de la legislatura. Sin embargo, el jefe nacional decidió dinamitarlo todo. De la foto del Podemos fundacional a la de hoy sólo queda Iglesias gracias a las purgas que ha ido haciendo desde hace años.

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