Crónica de San Juan de Dios

Melchor Mateo

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El futuro de la confluencia en Cádiz

En dos años tendrá que resolverse la fórmula para las municipales tras la ruptura en Andalucía

Martín Vila y José María González ‘Kichi’, en el aparcamiento de la avenida de Astilleros.

Martín Vila y José María González ‘Kichi’, en el aparcamiento de la avenida de Astilleros. / DC

La discusión de la semana dentro del equipo de Gobierno de Adelante Cádiz se ha centrado en el despido de dos empleadas de la Delegación de Asuntos Sociales. Esta podría ser una más de las llamadas de atención de la parte minoritaria de Ganar Cádiz a la mayoritaria de Kichi, antes de Podemos y ahora anticapitalista. Sin embargo hay algo que ha cambiado sobre lo que hubo con las barbacoas, la recepción de la medalla del Nazareno o tantas otras que ha habido durante estos seis años. Lo principal ha sido la virulencia de la respuesta pública por parte del bando de Kichi. Que si lealtad, que si lo que se pretendía es que un compañero del Gobierno prevaricara. Eso ha cogido con el pie cambiado a las huestes de Martín Vila y Ganar Cádiz porque hasta ahora sus socios se limitaban públicamente a agachar la cabeza y a alabar las cosas que traía “la nueva política y que eran impensables con la vieja”, es decir la de expresar las cosas cuando alguien no está de acuerdo con algo. Tanto una parte como la otra aseguran que la sangre no va a llegar al río y que no va a tener ningún efecto en la actividad diaria del equipo de Gobierno porque afirman que tienen el mismo objetivo.

La confluencia en Cádiz tiene su miga porque lo que había en 2019 cuando llegaron las elecciones no tiene nada que ver con lo que hay ahora. Siguen las mismas personas o casi todas, pero ha habido un terremoto político que hace que bajo las siglas de Adelante Cádiz haya una amalgama que tendrá que resolverse de cara a las próximas municipales.

En 2019 el panorama estaba muy claro. Esta marca se crea gracias a un pacto al que se llegó a nivel nacional entre Podemos e Izquierda Unida. Kichi en ese momento es igual a Podemos pero eso que parece tan sencillo, tampoco lo es. Bajo ese proyecto están los anticapitalistas, que es donde se encuadra el alcalde, y en su lista va gente que no lo es y otros que ni siquiera están en Podemos y que se suman como independientes. La otra parte del pacto nacional era Izquierda Unida.

El jefe de esta formación en Cádiz es Martín Vila, pero esta sólo es una rama del conglomerado de colectivos y personas que se integran en Ganar Cádiz, marca con la que se presentaron en 2015 y que finalmente pactaron con Podemos (Por Cádiz sí se Puede). De hecho, de los cuatro ediles que tiene ahora en el equipo de Gobierno, dos vienen de IU y los otros dos directamente de Ganar. En esta ocasión de lo que se trataba era de llevar una única lista, pese a que en el camino hubo alguna discusión con la asignación de los puestos en la papeleta electoral.

Pero desde entonces, por el camino el alcalde se fue de Podemos a la vez que su pareja y líder andaluza de la parte anticapitalista, Teresa Rodríguez, asunto que se agravó en el Parlamento de Andalucía con la ruptura de Unidas Podemos y, por lo tanto, del pacto con Izquierda Unida. Eso en Cádiz no tuvo ninguna consecuencia práctica pero sí aplazaba el problema que se puede dar en el futuro con la postura que tendrá que tomar Martín Vila e Izquierda Unida en 2023.

Con los desencuentros puntuales que se han venido dando estos años y con lo que habrá que resolver de cara a las próximas municipales, donde todo es una incógnita, el que la discusión se haya producido por un tema laboral en Asuntos Sociales no es casualidad.

Cuando se produjo el cambio de Gobierno en San Juan de Dios, esta delegación era la joya de la corona, la que podría servir para enarbolar la bandera de su gestión y la ayuda a las personas más desfavorecidas, a los que decían que venían a defender. Con un diagnóstico previo de que el modelo que había puesto en marcha el PP y para el que se destinaban muchos recursos, tenía un gran defecto y es que se basaba en el asistencialismo, es decir, en las ayudas, en el pescado y no en la caña.

En el pacto al que llegaron para el primer mandato, esta Concejalía quedó en manos de la parte mayoritaria que entonces estaba bajo las siglas de Por Cádiz sí se Puede pero para el segundo no han dudado en cederlo a Ganar Cádiz y a la concejala Helena Fernández.

Después de todo este tiempo, el modelo sigue siendo el mismo, basado en el asistencialismo por encima de todo. No hay más que ver que el dinero que se destina a las ayudas sociales y que se anuncia tras cada Junta de Gobierno Local no para de ir creciendo. Se han ido poniendo algunos remiendos pero todo sigue más o menos igual. Precisamente, en el anterior mandato hubo críticas de algunos colectivos sociales a la gestión que fueron recogidas por Ganar Cádiz en referencia a las colas y a la lentitud en la acción. Hoy son ellos los que la gestionan y dirigen.

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