Crónica de San Juan de Dios

Melchor Mateo

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El entierro del hacha de guerra

Fran González y Kichi hacen un reseteo tras la llegada del primero a Zona Franca de Cádiz

Fran González y José María González Kichi en una reunión cuando el primero era portavoz municipal socialista. Fran González y José María González Kichi en una reunión cuando el primero era portavoz municipal socialista.

Fran González y José María González Kichi en una reunión cuando el primero era portavoz municipal socialista. / Joaquín Hernández Kiki

Una de las incógnitas que traía el nombramiento de Fran González como delegado del Estado de la Zona Franca de Cádiz era cómo podía afectar eso en sus relaciones con el Ayuntamiento de Cádiz.

Pese a que el PSOE fue el que facilitó en el Pleno de investidura que José María González ‘Kichi’ accediera a la Alcaldía y se pusiera fin a los 20 años de teofilato en la ciudad, la relación del entonces portavoz socialista con el alcalde, los miembros de su gobierno y algunos de sus asesores fue muy tirante. Eso no sólo fue un problema en el aspecto personal sino que también la ciudad no se pudo ver beneficiada de grandes pactos, salvo la aprobación de un presupuesto y alguna cosa más metida con calzador.

El equipo de Gobierno veía a Fran González como un miembro más del eje del mal, de los que metían palos en las ruedas en su gestión y un brazo más de la alianza PP Romaní-Ciudadanos Pérez Dorao.

El PSOE, mientras tanto, siempre decía que había dado una oportunidad a Kichi y a su equipo para llevar a cabo el cambio que necesitaba la ciudad y que estos no lo estaban aprovechando. En ese camino recorrido durante los cuatro primeros años del mandato hubo incluso hasta algún pequeño incidente en un desayuno navideño que iba aumentando las distancias.

Sin embargo, con Fran González ya fuera del Ayuntamiento de Cádiz y alejado de la actividad política municipal, fue elegido delegado especial del Estado en la Zona Franca. Esta es una institución muy peculiar porque depende el Ministerio de Hacienda pero después cuenta con un pleno que está presidido por el alcalde de la ciudad y en el que hay representación de la oposición y también un comité ejecutivo con concejales. Eso quiere decir que inevitablemente tienen que tener relaciones entre las dos instituciones.

Lo que se ha producido aquí es un reseteo, se ha puesto el contador a cero de manera que el hacha de guerra ha quedado enterrado.

Los primeros encuentros han sido esperanzadores y hay una intención sincera de colaborar y de sacar proyectos adelante. Uno de ellos y de los que más afecta a la ciudad es la transformación del polígono exterior de la Zona Franca de Cádiz.

Tras las elecciones municipales de 2019, Fran González decidió no continuar en el Ayuntamiento de Cádiz y ni siquiera recogió el acta de concejal. Los bártulos de la tropa socialista los recogió Mara Rodríguez, que con la escapada de Domingo Villero de Ciudadanos provocó que el PSOE dejara de tener la llave en el Pleno municipal.

Los socialistas, después de algunos años, volvían a la bicefalia, es decir, una persona estaba al frente del partido en la ciudad (Fran González) y otra otra dirige la política municipal en el Ayuntamiento (Mara Rodríguez). La bicefalia no es mala de por sí cuando las dos cabezas se miran a los ojos. El problema es cuando cada una sigue su camino.

En la entrevista publicada en este periódico hace mes y medio a Mara Rodríguez se dejaba entrever una absoluta frialdad en las relaciones entre ambos. Alguien del PSOE decía que se estaba produciendo la táctica de “matar al padre”.

En todo este escenario se asoma en el horizonte la lucha por el poder de la agrupación local ya que está empezando a haber movimientos para dirigir a los socialistas gaditanos si Fran González decide no presentarse de nuevo a la Secretaría General, algo que es un interrogante en estos momentos.

Y la paradoja es que mientras que Fran González y el equipo de Gobierno se muestran dispuestos a llegar a acuerdos para la Zona Franca, a nivel municipal las posturas están muy alejadas.

Ocurrió para los presupuestos municipales de este año y también ahora que se está negociando las medidas sobre la turistificación. El PSOE no entra por el aro de lo que quiere el equipo de Gobierno, por lo que éste va a tenerlo muy complicado para sacar adelante una normativa que se ha planteado como una de sus principales prioridades en la gestión.

El PSOE siempre se ha quejado de que hay poco espacio para la negociación y lo que se produce es una imposición.

Desde que Kichi llegara a la Alcaldía en 2015, hasta ahora con el delegado que tuvo mejor relación fue con el popular Jorge Ramos, que se jactaba también de decir por todos lados que se llevaba muy bien con el regidor.

Es lo mínimo que se pide en nuestros representantes políticos. Que los intereses generales primen sobre los particulares de los partidos, aunque eso es casi una utopía.

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