Crónica de San Juan de Dios

Melchor Mateo

mmateo@diariodecadiz.com

El efecto bumerán para el Partido Popular

La campaña del PP para la Junta se basó en acabar con la lista de agravios del PSOE con Cádiz

Fachada del edificio Valcárcel. Fachada del edificio Valcárcel.

Fachada del edificio Valcárcel. / Julio González

Valcárcel y el doble lenguaje

Cuando la gente le preparaba el entierro político prematuro a Juanma Moreno Bonilla durante la campaña de unas elecciones autonómicas que tenían toda la pinta de prolongar el eterno dominio del PSOE a modo del PRI mexicano, sus dirigentes y aspirantes al Parlamento andaluz iban haciendo una romería cada día por los principales incumplimiento de los socialistas por la capital. Estos daban para más de una campaña porque la lista de agravios del gobierno socialista andaluz con Cádiz era enorme. Con más moral que el Alcoyano, se comprometían a retomar el proyecto del nuevo hospital, una Ciudad de la Justicia en condiciones, unos pantalanes por la barriada de La Paz, un museo del Carnaval, el edificio de Náutica... Por aquí y por allá sembraban de promesas un campo que nunca había sido suyo.

Pero el vuelco electoral y una coalición a tres bandas hizo que las reclamaciones sobre todos esos proyectos tuvieran un efecto bumerán y ahora pasaran a ser los capitanes de un barco con muchas naves a las que llevar a buen puerto. Y claro, no es lo mismo destruir que construir, como le ha pasado a todo el que ha estado en la oposición.

Entre la lista de agravios no estaba Valcárcel, un proyecto que había nacido desde la Universidad de Cádiz y a la que el PSOE le daba todas las bendiciones, especialmente desde la Diputación, que veía la oportunidad de resucitar un edificio que tenía un futuro incierto ante el abandono del proyecto hotelero por parte de Zaragoza Urbana. Tan evidente era el tema que el propio PP lo llevaba en su programa electoral.Del nuevo ejecutivo andaluz salió una coalición en la que Ciudadanos se hizo con la Consejería de Universidad. Desde entonces unos y otros han ido dando mensajes equívocos y con poca calidez hacia un proyecto muy interesante para la capital gaditana. El PP no terminaba de ser lo rotundo que se requería, pero cada vez que un miembro de Ciudadanos abría la boca, generaba un incendio. Primero fue Alberto Cremades, el delegado territorial, y después el propio Rogelio Velasco. Tras el “no” rotundo en el 40 aniversario de la UCA, ahora hay un rayo de esperanza pero todo sigue sin concretarse. No vale decir que ni siquiera había papeles antes, sino expresar claramente si hay realmente intención de hacerlo o no. Si el dedo se pone hacia abajo, se unirá a la lista interminables de promesas incumplidas, porque al menos en el programa electoral sí que iba.

Movimientos en el PSOE 

El éxodo del secretario local de los socialistas, Fran González, al Congreso de los Diputados al ser empleado como asesor de este grupo está provocando que ya empiece a haber movimientos para aspirar a una sucesión para la que todavía quedan dos años y para la que ni siquiera se sabe que se vaya a producir. La hasta ahora balsa de aceite entre los principales protagonistas del PSOE local ha empezado a hervir y la bicefalia no se mira de frente sino que se dan la espalda. La batalla ha comenzado.

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