Crónica de San Juan de Dios

Melchor Mateo

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Cádiz se encuentra en baja forma

El equipo de Gobierno tiene innumerables frentes abiertos en la Concejalía de Deportes

Un equipo de fútbol base entrena casi a oscuras en el campo Manuel Irigoyen. Un equipo de fútbol base entrena casi a oscuras en el campo Manuel Irigoyen.

Un equipo de fútbol base entrena casi a oscuras en el campo Manuel Irigoyen. / Julio González

Un mes es una sobrecarga muscular. Al otro es un esguince en el tobillo. El tercero, un virus que lo deja en el dique seco varias semanas. Después de tanta inactividad el deportista está en una baja alarmante que no es capaz de correr ni para coger el autobús. Para colmo, su entrenador sólo lo ve de vez en cuando, cuando puede, por lo que la baja forma empieza a ser estructural. Con el entrenador que había antes tampoco es que le fuera mucho mejor y, quizás, de ahí le viene una tendencia por lesionarse. Sin embargo, el actual sólo le echa las culpas al pasado y a la herencia recibida y lo único que está contribuyendo es que la situación vaya a peor.

Cambiemos esguince de tobillo por un pabellón que se tiene que cerrar tan pronto como le caen algunas gotas fastidiando a numerosos clubes que se tienen que buscar la vida como pueden en una ciudad con una escasez absoluta de instalaciones deportivas. El buscarse la vida al final significa sencillamente suspender sus actividades.

La sobrecarga muscular puede ser el que numerosos clubes de fútbol base y atletas tengan casi que ponerse cascos de mineros para poder entrenar porque los focos no funcionan correctamente en el campo de fútbol Manuel Irigoyen y tienen banquillos cubiertos gracias a que una fotografía vergonzosa salida en los medios de comunicación les sonrojara al verse a unos chavales envueltos en plásticos para tratar de guarecerse como podían de la lluvia.

El virus es la suspensión de una prueba señera en la ciudad como es el Trihércules, un triatlón que reunía en la ciudad a 400 atletas y que quizás era la competición mejor organizada de todas cuantas se producen en la capital gaditana. El comunicado de los organizadores ha sido demasiado benévolo y no ha querido entrar a machete en eso de que no han tenido los apoyos mínimos necesarios para esta prueba.

Frente a alguna luz como la San Silvestre, hay otras muchas sombras en lo que se refiere a las pruebas, como es el caso de la media maratón.Da envidia sana que una competición como la media de Sevilla que se celebra hoy tenga 10.000 corredores, cuando en Cádiz se sobrepasa el millar a duras penas, o la que se celebra en Córdoba con otros 8.000. Más allá de la prueba, ahora se produce un turismo deportivo y muchos de los que fueron a correr de otras localidades pasaron allí el fin de semana con sus familias, con todo lo que genera a nivel hostelero y comercial. Aquí si hay pocas ganas en la organización desde Cádiz, en San Fernando ya es el pasotismo elevado al cubo.

Otros achaques son filtraciones de agua en una instalación inaugurada hace un año como el Francisco Blanca o las de un pabellón del casco antiguo que hace aguas y que está mal hecho desde que se puso en marcha con el anterior equipo de Gobierno del PP.

La gestión del deporte ha sido un talón de Aquiles en esta ciudad desde hace muchos años con infraestructuras muy justas, con problemas en su construcción o con una falta de mantenimiento que hace que de donde había que dar una mano de pintura, finalmente haya que hacer una reforma a fondo. En este panorama desolador no es extraño que hayan proliferado los gimnasios privados con muchos servicios que se llevan los usuarios a manos llenas, pese a ser sensiblemente más caros que los públicos.

Al equipo de Gobierno actual no le ha quedado otra que agachar la cabeza y pedir perdón por una situación que han calificado como vergonzosa. Le echan las culpas al pasado, y parte de razón tienen. Lo que se hizo con el Pabellón Portillo es inexplicable. Ahora hay intención de ir arreglando la situación pero las necesidades son tantas que es imposible abarcarlas todas. Tampoco es que se hayan dado mucha prisa porque hace un año el propio alcalde dijo que se iba a abordar en unos días los problemas de iluminación del Manuel Irigoyen y todo sigue igual a día de hoy.

El anterior concejal de Deportes, Adrián Martínez de Pinillos, se llevó un chorro de críticas por su gestión. Con José Ramón Páez, su sucesor, la situación se ha desbordado. Este edil, en una entrevista a este medio, dijo que el día a día de la Concejalía estaría coordinada por un asesor del equipo de Gobierno con la supervisión del propio edil ante su renuncia a la dedicación exclusiva municipal para dedicarse a dar clases en la Universidad de Sevilla. Con un equipo de Gobierno con 13 concejales, lo lógico sería que esta responsabilidad que necesita ahora mucha dedicación, recaiga en otros ediles que están menos aprovechados.

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