Posiblemente el tema no solo esté suficientemente hablado, está estudiado, comentado, manoseado y, si me apuran, más que sumido en el más amplio túnel de la desesperación. El Plan General de Ordenación Urbana ha sido tumbado. Sinceramente, a los portuenses poco le importan los tecnicismos, los proyectos o los problemas, pero si que les importan, y mucho, las soluciones.

Quizás el tema, junto con el de ordenación del centro histórico, haya estado presente en las campañas de más de uno que, de seguro, morirán con el tema sin resolver. Lo peor de ello es que resulta imposible resumir, decir qué está mal, analizar por qué unos particulares lo llevan al contencioso, y sobre todo, por qué pasan y pasan los años sin que la ciudad sea algo atractivo para la inversión.

Día tras día vemos a los bomberos desmontando un cierro, quitando una piedra, acotando una acera por desprendimiento. Día a día vemos cómo envejece sin que nadie, ni un solo partido político aporte la solución, mas allá del consabido hacer leña del árbol caído, hasta el extremo de no dar soluciones cuando gobiernan, medio terminar los planes cuando van a salir y advertir al siguiente que tiene una patata caliente sobre la mesa.

Mientras tanto, todos hacen política, vendiendo los logros en un trescientos por ciento más, o denunciando los fallos el contrario en un trescientos por ciento más. Bien harían todos en dedicarse a gestionar más, desde un lado y desde el otro, en lugar de hacer política, insultarse o jugar a un juego de tronos en donde el invierno ya dura más de veinte años.

El caso es que los proyectos, los planes y las ilusiones se volverán a demorar, de seguro otra legislatura más, y mientras el centro muere poco a poco, con fachadas mal pintadas en donde algo tan sencillo como pintar se convierte en un juego de control para evitar ilegalidades absurdas que deben pasar por un control de la Junta de Andalucía.

La pregunta del millón que todos se hacen es la misma, qué le pasa a esta ciudad en donde se hace más política que se gestiona, en donde nos vamos quedando tan atrás que no vemos ni el túnel. Si miramos alrededor, vemos evolución, cualquier pueblo o ciudad avanza, pero si nos detenemos a mirar lo nuestro, vemos cada vez más desolación y negrura. Aun así, nunca es tarde y quizás entre todos encuentren soluciones, y si alguno ya sabía que esto pasaría, bien podría aportar algo de luz. Quien sabe qué ocurrirá, porque en las cortes de Justicia no está el final, aun pueden pasar más cosas, muchas más.

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