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La administración de las vacunas está siendo todo un reto logístico para la sanidad pública y también todo un acontecimiento mediático debido al estrés por el extraordinario esfuerzo en acabar con el virus cuanto antes y por las tensiones con los proveedores, que sin duda también hacen todo lo que pueden. En este escenario de vértigo entre gente de buena voluntad también suenan otros ruidos menos respetables, como el del menudeo político en torno a los méritos y deméritos de administración y el de los tramposos buscadores de resquicios para vacunarse sin hacer cola.

Existe toda una teoría de colas que busca soluciones eficientes a situaciones tan habituales como las de demandas que sobrepasan la capacidad de suministro o atención y que se resuelven con la formación de una cola. La solución clásica (FIFO, first in; first out) consiste en atender por orden de llegada, pero a veces los inconvenientes son tan importantes que hay que recurrir a complejos modelos matemáticos para encontrar respuestas adecuadas. El comercio y otras actividades implantan sistemas de cita previa o de administración de cola única en puntos múltiples de atención para mejorar el servicio, pero en otros casos la dificultad es mayor. La gestión informática de datos en cola obliga introducir, por ejemplo, criterios de prioridad similares a la gestión de las colas de vacunación.

Una cola de prioridad es, como cualquier cola, una forma de gestión de recursos en el que el orden de entrada (y de salida) se establece con criterios discriminantes, como puede ser la urgencia de cada caso. Esto lo hace particularmente apropiado para la gestión sanitaria, donde la ordenación por prioridades se denomina "triaje", trilla o cribado, tan familiar de un tiempo a esta parte. Hay diferentes modelos y el español figura entre los de mayor prestigio internacional. Partiendo del establecimiento de cinco estratos de población, en función de la urgencia del caso, que van desde una situación de "riesgo vital" a la de "susceptible de demora", la prioridad la fija un programa informático que dispone del historial clínico completo de todos los integrados en el sistema.

El resultado es una gestión eficiente de situaciones complejas, incluidas las de pandemia, pero también con múltiples incidencias, debidas a la amplitud de la base de datos, que ha de ser completa y actualizada, por la diversidad de circunstancias que pueden perturbar los protocolos. El retraso y los incumplimientos en los suministros es una de ellas, pero también otras más cotidianas, como las que pueden alterar el tiempo medio de vacunación requerido para el cumplimiento de los objetivos.

La mejor forma de asegurar el éxito es el rigor en el cumplimiento de los protocolos establecidos, pese a lo cual los porcentajes de vacunación que se conocen están, en algún caso, excesivamente alejados del cien por cien. Estos huecos han provocado la aparición de los "cazadores de sobras" en algunos países. Buscan vacunarse con las sobras de los que no han acudido a la cita y en España, si existen, no son relevantes. Aquí se prefiere tirar directamente de las influencias. También son pocos, pero muy descarados.

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