Análisis

TIto Valencia

Por una ciudad limpia

Todos tenemos que poner de nuestra parte y colaborar con el esfuerzo presupuestario

La ciudad está sucia. Es una queja generalizada de los vecinos. Si hacemos una encuesta en La Isla, una de las principales preocupaciones de sus habitantes es la falta de limpieza de sus calles. La limpieza es la imagen de la ciudad. Una ciudad sucia es una ciudad triste, apagada, sin futuro, sin vida. Y nuestra ciudad no es ajena a este problema. No es de ahora. Ni mucho menos. La suciedad en nuestras calles es una asignatura enquistada en el tiempo. Es una demanda de los ciudadanos, colectivos, hosteleros y no me equivoco si digo que también del gobierno de la ciudad.

La Isla está sucia. Es verdad que algo ha mejorado. Tampoco ayuda el tipo de suelo que han puesto en la calle Real. Parece que absorbe la suciedad. Pero, ¿de quién depende que la ciudad este limpia? De todo un poco. La limpieza de la ciudad dice mucho de la educación de sus habitantes. Pero para que estos cumplan, los habitantes, con su obligación de ser limpios, de cuidar su ciudad, la administración tiene que poner a su alcance los medios. Pero es cierto que es una tarea de todos y desde pequeño hay que tomar conciencia de que hay que disfrutar de una ciudad limpia, higiénica, saludable, responsable con el medio ambiente y poder ofrecer esta imagen al visitante es tarea de todos. Cuando viajamos siempre nos fijamos en la limpieza de las calles y plazas de las ciudades, del cuidado de sus jardines y siempre hacemos las comparaciones. El visitante espera encontrarse con unas calles limpias. Por eso adquiere una relevancia especial el acuerdo en el último Pleno de nuestra ciudad, con el voto en contra de los Populares -que en mi opinión es una equivocación- de la aprobación del nuevo contrato de limpieza. Un acuerdo de Limpieza Viaria y Recogida de Residuos que tiene un presupuesto de más de ocho millones de euros. Es una apuesta en firme por la limpieza de la ciudad, por cambiar la imagen que hasta ahora teníamos los isleños de nuestro pueblo. Un contrato que recoge una sustancial mejora con respecto al anterior, ampliando los servicios, con la adquisición de nuevas tecnologías, y que permitirá la puesta en funcionamiento del segundo Punto Limpio, que lleva casi una década esperando su apertura y que por fin prestará un servicio necesario a los ciudadanos.

En definitiva, es un contrato largo tiempo esperado y que, esperemos y deseamos, cambie la imagen de La Isla. Es un acuerdo que lleva además, la aprobación de todos los colectivos de la ciudad, ciudadanos, sociales, empresariales y de la hostelería, primeros interesados en que la imagen de la ciudad cambie.

Pero aquí todos tenemos que poner de nuestra parte. Toda la ciudad debe estar con la limpieza y colaborar con el esfuerzo presupuestario que hace el Gobierno Municipal. Y la hostelería debe ser la primera interesada en el cambio de imagen, colaborando en mantener sus terrazas en la mejores condiciones. Algunas mantienen sus terrazas como almacén dando una imagen lamentable. Por consiguiente, esperemos que con el esfuerzo de todos podamos decir, dentro de poco, que vivimos en una ciudad limpia.

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