Análisis

CARLOS BENJUMEDA

La ciudad, a escena

El Festival de Teatro de Comedias Pedro Muñoz Seca ha cumplido ya 27 años. No es sólo que haya alcanzado la mayoría de edad, sino que ha concluido los estudios universitarios e incluso se ha doctorado. El éxito de su continuidad se encuentra tanto en el género elegido, la comedia, ideal para desconectar durante las vacaciones, como en el sitio donde se llevan a cabo las representaciones, el patio porticado del colegio San Luis Gonzaga, donde las veladas teatrales de agosto son frescas y agradables, hay buena visibilidad y el sonido es aceptable. El festival nació siendo concejal de Cultura Juan Gómez Fernández, que contó con un equipo cualificado de técnicos del área que ha sabido mantenerlo y hacerlo crecer incluso en momentos de crisis económica que hicieron temer por su continuidad. Son muchos los acontecimientos que se han vivido en estos años: estrenos de textos escritos por autores locales, como Juan García Larrondo, la creación del premio Hogarsur, que implicaba el estreno de la obra ganadora, el paso por sus tablas de algunas productoras locales, e incluso algunos estrenos nacionales en años de vacas gordas. El festival ha tenido también sus valedores incondicionales, como el escritor José Luis Alonso de Santos. Pero el festival ha evolucionado y, como cualquier joven llegada cierta edad, se ha lanzado a la calle para buscar nuevos escenarios. Lo hizo en un formato más reducido, primero con pasacalles, y después en las plazas de las barriadas, con la oferta de Teatro en los Barrios. Este año se ha incorporado a la oferta la compañía Corrales de Comedias de Almagro, que como las antiguas compañías itinerantes, llegan con su carro, improvisan un escenario e instalan unas banquetas para el público. Cada plaza se puede transformar de esta forma en un improvisado escenario. El Puerto cuenta con emplazamientos que con facilidad se pueden aprovechar para representaciones y espectáculos teatrales: el claustro del Monasterio de la Victoria, patios y jardines de casas de cargadores, el yacimiento de Doña Blanca, el castillo de San Marcos, rincones mágicos donde ya se celebraron algunas funciones. Los 30 años del Festival de Teatro de Comedias están a la vuelta de la esquina. Merece la pena plantear el aniversario con una programación especial, ampliando los escenarios y contando con los grupos locales. Sacando toda la ciudad a escena.

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