Análisis

José Joaquín León

Tan cerca del ascenso

El resultado del 0-1 sabe a gloria, aunque al final pasaron demasiados apuros

Se acerca el Cádiz al ascenso, que podría conseguir el próximo sábado en Carranza ante el Fuenlabrada, según los resultados de sus rivales en la jornada 39, que empezó ayer. El 0-1 en Almendralejo ante el Extremadura sabe a gloria, aunque al final pasaron demasiados apuros. El rival estaba mentalmente descendido, pero el Cádiz se echó demasiado atrás para contener el resultado y pudo terminar con un disgusto. Supongamos que los nervios y el cansancio influyeron, pero un equipo que ya está acariciando el ascenso no debió pasar esos apuros finales.

El Cádiz salía a intentar adelantarse. En el doble pivote seguía Sergio González, que ha aportado frescura en esta reacción final, junto a José Mari, que fue sutituido en el descanso cuando estaba en claro peligro de expulsión. Bodiger, entre líneas, corrió mucho y con criterio, hasta que se quedó desfondado. Delante Álvaro Giménez ocupaba la banda derecha, que no es su sitio, pero dio lo que pudo en una labor de desgaste, impropia de un rematador. Perea estaba en la otra banda, para repartírsela con Espino.

Y en la punta del ataque… el Choco Lozano. Volvió a ser determinante. Marcó el único gol, al rematar con un espléndido cabezazo una falta buscada por Bodiger. Era el minuto 22, y el Cádiz ya hubiera deseado que se acabara ahí el partido. Se le notó demasiado.

El Extremadura tenía la moral muy tocada, sin argumentos ofensivos para inquietar a la segura defensa amarilla. El Cádiz dejó pasar en la primera parte una buena oportunidad para sentenciar y ahorrarse el sufrimiento del final.

Esa debió ser la consigna tras el descanso. Entró Augusto para relevar a José Mari. No tiene fondo físico, pero sabe pasar el balón, lo que sirve de poco con el juego directo que predomina. Se notaba que los delanteros del Cádiz estaban destrozados por el esfuerzo. Sobre todo el Choco Lozano, que fue cambiado cuando estaba al borde de romperse. Entraron Nano Mesa y Salvi a sudar. Para el último cuarto de hora (más la propina concedida de ocho minutos) entraron Jurado y Malbasic.

Fue en ese tramo final cuando enloqueció el partido. El Cádiz no supo aprovechar que el Extremadura se abrió para quemar las naves y dejó huecos atrás. Malbasic puso ganas, pero no tuvo suerte ni acierto. Por un fuera de juego suyo (claro e ingenuo), el árbitro Ortiz Arias dio marcha atrás cuando había pitado un penalti morrocotudo tras ser derribado Nano Mesa. Poco después, Malbasic cruzó demasiado el balón tras plantarse solo ante el portero Casto.

Pudo lamentarlo el Cádiz, que disputó pésimamente los ocho minutos de prolongación. Estaban tan cerca y casi lo estropean. Con el auténtico Airam Cabrera como argumento ofensivo, el Extremadura bombeaba en busca de un error. Zarfino tuvo el empate en sus botas, pero se le fue, igual que un chut de Lele. Menos mal, porque hoy se estaría contando otra historia. El Cádiz, en los últimos minutos, a veces se disparata.

¿Y qué más da, cuando el ascenso se acaricia ya con la punta de los dedos? Hay que rematar la faena, ganando el sábado al Fuenlabrada. Y que nadie diga que les pudiera valer el empate.

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