Análisis

josé ramón del río

Las campanas de La Palma

Una de las cosas que no se suelen apuntar en el haber de las cofradías de penitencia, tan denostadas casi siempre, es la conservación de los templos en que radican, máxime si el templo es propiedad de la cofradía. Así ocurre con la viñera Iglesia de la Palma en la que radica la Archicofradía y también la Cofradía de penitencia del Cristo de la Misericordia y María Santísima de las Penas, que se fusionaron en 1968. La Viña es uno de los barrios típicos de Cádiz, quizás el más conocido por los forasteros, gracias al carnaval y sobre todo, a sus bares y restaurantes. Pero no se trata de un barrio rico (en Cádiz ninguno lo es) con los problemas habituales del desempleo en mayor medida que otros.

Resulta que, según informó este Diario el 15 y el 29 de octubre y lo recoge la TV local en una entrevista con el hermano mayor de la Archicofradía, Francis Lucero, se han visto en la necesidad de precintar todo el campanario por el mal estado de las campanas y sus sujeciones, que de usarse, el riesgo de caída sería inminente.

Tenemos pues una iglesia sin toques de campanas, un silencio que la archicofradía se propone resolver y que le supone un desembolso de miles de euros (14.000 o 20.000), para lo que no cuenta con tesorería suficiente.

Las campanas de las iglesias datan del siglo VII y es el distintivo de las iglesias católicas porque no las tienen los protestantes. Fue un invento de los chinos que introdujo en las iglesias Paulinos, que fue obispo de Mola y es un sonido alegre y vitalista sino doblan a muerto. El hermano mayor pide ayuda para que la archicofradía no tenga que soportar todo el gasto y las ayudas recibidas hasta el momento no son suficientes. Como estamos en campaña electoral, los políticos se han dejado ver.

Algunos dirán que la archicofradía a tenor de sus enseres procesionales es una cofradía rica que no necesita ayuda. Pero todo lo que tiene es gracias a modestísimas aportaciones de vecinos del barrio, a lo largo de muchos años, y a la inventiva de su junta para sacar dinero.

Para ayudarla en esto no hace falta ser cofrade, ni incluso creyente. El barrio recibe multitud de visitantes y es justo que contribuyan para que se siga oyendo el alegre sonido de las campanas. Hay una cuenta abierta para recibir donativos ( ES 65 2103 4022 1000 3000 8960) y sugiero a Lucero que, además, coloque huchas "pro campanario" en bares y restaurantes , porque, como digo, es tarea de todos. El alcalde, vecino del barrio, al que saludo allí los lunes santos, debe cooperar.

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