Análisis

Enrique Montiel

La calle de Miguel Ángel Blanco

El crimen horrible lo catapultó a emblema y descubrió el verdadero rostro del terrorismo

De pronto, por el redondeo de los 20 años de aquella tarde calurosa en la que ETA nos heló el corazón una vez más, malditos sean por toda la eternidad, llevan al pleno municipal de nuestra ciudad, que lo rechaza, una moción para que se rotule una calle de La Isla a Miguel Ángel Blanco. También ha ocurrido en Bilbao, Cádiz y Jerez. Se hace con los votos de Podemos y PSOE enLa Isla. "Absolutamente detestable" le ha parecido al alcalde de Vigo, el socialista Abel Caballero, que el PSOE no apoye la iniciativa, que ha asumido el Partido Popular. Es lo que hay.

La conmoción de aquel asesinato alevoso y cruel, cuyo eco se propusieron algunos que cesara cuanto antes, conviene que siga en sordina. Cuando entonces, nadie miró que fuera concejal del Partido Popular en Ermua sino que era un chico joven que defendía sus ideas libremente en un ayuntamiento democrático. El crimen horrible lo catapultó a emblema y descubrió, por si había dudas, el verdadero rostro del terrorismo de ETA: ausencia de piedad, ausencia de humanidad, totalitarismo, xenofobia, odio, extorsión y asesinato. En nombre de la construcción de un Estado vasco independiente y socialista: Euskadi y Libertad, que eso significaba el acrónimo de ETA. En donde no cabían, naturalmente, quienes no formaban parte del núcleo nacionalista e independentista que tenían por incuestionable, es decir, los españoles con voluntad de serlo. Miguel Ángel Blanco fue el suelo de una ciénaga, el ya no se puede más. La reacción popular fue espontánea, fue casi unánime y estuvo a punto de convertirse en tormenta general. Los cobardes o prudentes y algunas veces equidistantes, vieron de pronto en el rostro de Miguel Ángel Blanco su propio rostro y se dieron cuenta de que se habían cruzado todos los límites. En ese momento ETA empezó a perder, hasta que lo perdió todo. Por mucho que ahora pretenda vender cara su derrota.

De haber sido concejal el otro día, hubiera votado que SÍ sin duda ninguna. Y sería magnífico que para algo así la Alcaldía de San Fernando, y todas, hubieran promovido una consulta popular: ¿Desea que una calle de San Fernando lleve el nombre de Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA hace 20 años? Eso no, Podemos y PSOE se han convertido en cortafuegos de una iniciativa a la que sólo le veo un fallo, porque soy ingenuo, el fallo de no haberse negociado mucho antes para que hubiera sido una iniciativa de los partidos, de la mayoría de los partidos. Y no esta cosa que puede parecer que se hace para volver a dividir en buenos y malos a los representantes políticos. Es que Miguel Ángel Blanco no es solo otro asesinato de ETA, es un símbolo de la resistencia democrática en el País Vasco y en toda España, es el asesinado que les quitó la capucha a los asesinos, mostrando el verdadero rostro de la barbarie.

No me he enfadado siquiera, sólo he sentido una tristeza enorme, enorme…

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