Análisis

Ana sofíA Pérez-bustamante

Con caché

Me encanta el Carnaval porque cojo y me voy. Me voy además con los exámenes como quien dice ventilados y unas preactas donde más de la mitad de los alumnos van con notable, sobresaliente y matrícula. A veces hay idilios docentes, no sé. Les pregunté a principio de curso si había alguien detrás de sus ojos y ha resultado que sí. Estoy tan impactada, tan conmovida por su inteligencia que lo mejor que hago es largarme pero ya. He visto cómo muere Julio César en la serie Roma, de HBO, y he pensado que es muy chungo que te apuñalen cuando vas en túnica, que es como ir en albornoz, medio desnudo. He visto la gala de la reina del Carnaval de las Palmas y me ha parecido que los canarios, aparte de gorditos, viejunos y desangelados (no hablo de los pechos como globos de la presentadora senior), son gente extraña. Mira que sacar al escenario unas hormigas grandes de plástico marrón moviendo las antenas: hay semioticidades que es que se me escapan. También he visto el pregón del carnaval de Cádiz. Yo esperaba mucho de las Chirigóticas, pero este formato de tablado largo y varietés está visto que acaba con cualquiera. Soporífero. Me quedo con el torero muerto del otro año, que al menos a menudo era no ya sorprendente sino indescriptible. Por la calle, basurilla y chavales disfrazados con pijamas peludos como de animales con pintas, de emoticonos y de fregona vileda marca blanca. ¿Qué diría Freud de estas compulsiones a disfrazarse de mamarracho en pijama, de enser doméstico o de banalidad virtual? Me congratula ver la de souvenirs carnavaleros que ya existen. Moriremos de éxito empresarial: de sobredosis de pelucas, gofres e imanes de nevera. Dios, qué gusto: esto es como Silicon Valley. Seguro que no corre por aquí menos droga. Ya tenemos hasta una eminencia fugitiva: el Valls ese que ha robado un millón de euros destinados a investigación y anda impartiendo sus saberes en Brasil. Estoy por reunir fondos para donarle una peluca, para que huya con pelo y a lo loco, como Puigdemont. Lo dicho. Me encanta el Carnaval para quitarme de en medio. Y hacer un Celestino Mutis por el foro. Voy a ver si robo algo a lo grande, para irme con caché.

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