Análisis

Antonio Martín

La bendición de la lapa negra

El pasado lunes me dispuse a acompañar un año más a mi gran amigo Manolo Santander y a su chirigota en las horas previas a su participación en el Concurso. Cuando llegué al local de los Jubilados de la Viña ya estaban metidos en faena. Por los disfraces medio puestos y el maquillaje de sus caras podía adivinarse que esa noche las tablas del Gran Teatro Falla iban a impregnarse del aroma de la Caleta y el sabor añejo de coplas ostioneras como sus piedras. Entre risas y palabras de ánimo fui abrazando con la emoción contenida a nuestro hermano Emilio, el segunda de primera; Manolito, el del Cortinglés de la Viña; Carlitos Pérez, el niñoviejo chirigotero; Francis, el punta por excelencia; Emilio López, el hijo del gran gaditano y así, uno por uno, hasta toparme con la carita angelical de Palmira, la mirada firme y resistente de Manolito y, al fin, el abrazo sin palabras que lo decía todo de Meli. Minutos antes de emprender el pasacalle para el Falla brindábamos todos en torno a la figura del gran capitán del barco, Manuel Santander, por Cádiz, la Viña, el Carnaval y, sobre todo, por la vida. Y vámonos que nos vamos al ritmo del 3x4 gaditano, lo que es un 4x4 pal resto de los humanos, por la calle Diego Arias, arco de San Rafael, plaza Falla y al templo de los ladrillos coloraos. Una hora de espera y el gran pelotazo de Cádiz y la Viña se daba sobre las tablas del Gran Teatro. Cuántos recuerdos vinieron a mi mente en tanto en el escenario se escuchaba, quizás, la mejor copla que vaya a pasar este año por nuestro Concurso. Mientras ¡La maldición de la lapa negra' gaditaneaba que era una bendición, me estuve acordando de las batallas perdidas en el empeño de hacer valer a bases de coplas el nombre de Cádiz de otros chirigoteros como Ramón Peñalver, Paco Cárdenas, El Noly, Manolín Gálvez, El Lacio, El Cascana, El Love, El Pellejo y los que escapan de mi memoria. Pero todo pasa y todo llega, como dijo el poeta. Y aunque haya costado, parece ser que éste será tu año, querido Manolo. Ya ves que la lucha siempre tiene su recompensa. Ahí tienes a Cádiz rendido a tus coplas. Vamos a ganar esta batalla desde la orillita de la Caleta que aún no hemos perdido la guerra, mi querido amigo. Salud

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