José Luis Escrivá, prestigioso economista albaceteño y actual ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, dice que no conoce a ese autónomo disconforme del que Lorenzo Amor, líder de la asociación de autónomos de la CEOE (ATA), le habla. Su comentario me recordó aquello de "no conozco a todos (los franceses)". No hay más ciego que quien no quiere ver y Escrivá podría vender cupones con total garantía. La propuesta de tramos de ingresos y cuotas hecha pública por la Seguridad Social supondría que el autónomo que gane más de 4.050 euros al mes destinará un 31,27% de los mismos a pagar las cuotas de autónomo, que ascenderían a 1.266,70 euros. Por otro lado, el emprendedor que gane menos de 600 euros al mes no verá descender su cuota a 183,60 euros hasta 2031.

Esta reforma podría provocar problemas, y yo me aventuro a adivinar cuáles: bajas masivas de autónomos, descenso de la nueva afiliación y un aumento indiscriminado del fraude a las administraciones públicas. Poco parece importarle ello al gallardo Escrivá, que ya nos ha regalado boutades varias en los últimos tiempos, como cuando dijo que los baby boomers (nacidos entre mediados de los 50 y los 70) tendrían que trabajar un poco más para tener pensiones dignas o cuando insinuó que debería subirse la edad de jubilación de los 67 a los 75, algo de lo que tuvo que retractarse ante la cantidad de cogotazos recibidos de propios y extraños. No en vano, los socialistas tienen tanto derecho a disfrutar del ocaso de sus vidas tras varias décadas de cotizar a la Seguridad Social como cualquier otra persona.

A mi entender este político es poco político. Me explico: tiene un punto, otrora chulesco, otrora prepotente, que recuerda a ex ministros hoy caídos en el olvido (el olvido es una sala VIP de un aeropuerto sin vuelos programados). No sé si alguien le sujeta el cubata a Escrivá pero sí parece que el ascendente de Yolanda Díaz lo tiene un poco inquieto. No es baladí que toda esta polémica con los tramos de los autónomos y las críticas ácidas y veladas al líder de la ATA (acompañadas de un linchamiento mediático en Twitter realizado por los seguidores de Alvise Pérez) coincida en el tiempo con el anuncio de la revalorización de más de 11,5 millones de euros de las pensiones, subiendo las contributivas un 2,5% y un 3% las mínimas y no contributivas.

¿A quién le toca pagar esto? A los de siempre. Lorenzo Amor ha manifestado que la futura reforma de cotización será "la ruina para los autónomos". ¿Exagera? Lo cierto es que queda mucha negociación por delante, y no será llevadera para ninguno de los contendientes. Es necesario realizar un ejercicio de pedagogía: no todo el mundo entiende que un autónomo en España paga el triple que el del Reino Unido o el doble que los de Francia y Alemania y que los gastos fijos y variables guillotinan cada mes los esfuerzos de muchos emprendedores. Una subida de cuotas desaforada, como la que ha presentado el Ministerio de la Seguridad Social, puede provocar una estampida y/o una masacre. Así que pocas bromas con el invento.

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