Maitinalia, la primera tertulia andaluza, sigue sus reuniones. La otra mañana la gente que es medio gente, miraba. En la tertulia, de pleno derecho estábamos el profesor Vázquez Bermúdez, Melchor Ramos Alba, asesor ecológico, Andrés Castilla, de Ambularte, Manuel Fernández Coca, presidente del Mercado, Paco Olmo, Rafael Muñoz, David Orce, Desi Gómez, Jesús Rodríguez Benzo, Librado de la Concepción, Manuel Santo Varón y Juan Carlos Carrillo secretario de las dos tertulias.

El tema propuesto recaía sobre azar, probabilidades, destino y superstición. Tema raro, diréis pero teniendo a Librado es como para no investigar. El profesor Vázquez opina que en tan ambiguo asunto en la naturaleza actúan la fuerza del azar, lo imprevisible, y la del destino, lo que necesariamente ha de ocurrir. El sino o la fuerza del mismo. Ah, Tirso, Santo Varón.

Por favor. El grado de analfabetismo conlleva a la superstición. No hablemos de eso. Dice Juan Carlos quien opina que lo mejor es buenagentear, neoverbo tertulístico. Paco Olmo protesta, cómo no. Paco Olmo es el prototipo isleño de llevar la contraria a todo. Por destacar. De Paco Olmo se dice en esa Isla de boca chica y esconde manos, que si hubiera vivido aquel 6 de agosto, la bomba del enola gay, la hubiese tirado él con tal del ego gordo. Habla de y no sabe de . Pobre de pobres, Paco. El azar es la incongruencia congruente, dice Juan Carlos.

Vamos a tertuliar señores, insiste el Carrillo. ¿No os gusta que a una reunión de personas en un saloncillo, en un bar, en un escenario o en un ateneo se le llame tertulia? De tertuliano, tres veces tulio, que dice Google. Hablemos en su honor de lo divino y de lo humano.

El profesor Vázquez cuenta que estuvo tomando café con un autorcillo de comedias que se representan únicamente en teatros alejados de las grandes capitales, y que alcanza las dos representaciones como máximo, que se las daba de gran escritor. El ínclito Vázquez le preguntó que quien era mejor, Cervantes o él. La respuesta fue digna de Paco Olmo: Hombre, te diré. Cervantes está atrasado.

El asunto es que no quieren hablar del destino, del fatum, del ananké o Moira, del lo que está escrito en el sino se cumplirá a rajatabla. Cuento lo del cálculo de probabilidades del nacimiento de mis nietos, el mismo día, con tres horas de diferencia, y me dicen que no se lo creen. Yo te ponía un polígrafo, dice Juan Carlos. Le apunto a Paco Olmo, bigote caído como rama de sauce, si no conoce -debería con su alias-la teoría de Kolmogorov sobre determinismo y predecibilidades, con el azar positivo y el negativo. , ¿No lo voy a saber?. Fuego vanidoso pues.

En ese momento alguien cuenta, fuera de tertulia que a él le entró una paloma puta por la ventanilla del coche y le pegó un susto de los que casi lo mata. Luigi Pergolesi sale al paso contando cómo el otro día queriendo matar una rata en la calle Real, alguien le dio tal patada que en un furgón de la policía que desembocaba le entró por la ventanilla. Desconcierto entre los agentes, incluido. ¡Eso es mentira tuya! Y yo no hablo de los multimiedos, de los desencantados del mundo, de la mala suerte, de las pitias y gafes del más allá. Cuando hoy hay una reina que habla con los muertos.

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