Es el sol, antes no lo creía pero ahora lo creo completamente; es el sol el que trae a La Isla este optimismo. Comprendo que fuera considerado un dios en la Antigüedad y se le diera culto. En Abu Simbel, Stonehenge y en los mil templos que han respetados las guerras, los terremotos y los extraterrestres que han estado viniendo a la Tierra durante millones de años, digo, es un decir, porque no estamos solos en el silencioso Cosmos (hay gentes que salen en la tele convencidos de saberlo, como si lo supieran) el sol es la prueba. La lluvia, la humedad, el frío del agua sin la luz, sin el sol, es la imagen de la desolación, de la soledad, de la gente huidiza, cabizbaja y poco habladora. Y este sol de ahora trae esta alegría, esta gana de tumbarse sobre una toalla en las arenas de Camposoto y salir adelante con tres sardinas y un quinto de Cruzcampo. Verdaderamente no se le da importancia a lo que se tiene -la divinidad solar, la toalla, la arena, la playa de Camposoto- se está en lo siguiente, aunque no haya lo siguiente. Un europeo del norte o del centro, o un español mesetario o norteño, se comporta igual: reúne y reúne para venir 15 días (en el mejor de los casos) a un alojamiento cercano a lo que es nuestro espacio compartido durante todo el año. Siempre he pensado en esto para confirmar que vivimos en el corazón de la Alegría, aunque a veces lo hayamos convertido en el Centro de la Guasa.

A Patricia Cavada, veremos su pericia en la tormenta que le llega de su propio partido (presidenta de Diputación se lo ha pensado y le ha dado un portazo a Susana Díaz, que tanto la apoyó: primum vivere, etc.). Digo que las cosas le estaban saliendo bien porque venían bien tiradas. Quiere seguir, quiere ganar y además sin apoyos, porque verse de nuevo abocada a dos andalucistas, o a uno, no creo que la haga nada feliz, del mundo anticapi es que ni lo contempla. Y en el PP deben estar mirando con lupa la ciudad porque si Ciudadanos acaba disolviéndose solo, o lo disolvemos los votantes, ¿dónde irán los votos? Ocurre que Bruno García no ha tenido tiempo, con seguridad, de decirle a Loaiza que busque un candidato, o candidata, para ganar en La Isla. Ni siquiera venir para que le enseñen la maravilla de restauración del palacio consistorial y luego, allí en las escalinatas, decirle a la prensa que aquí está el hombre, la mujer que se presentará a alcalde de La Isla.

Por esto y más cosas miro la luz que entra en mi casa, es una luz total, cobra vida lo más oculta, se trata de una cura, un regalo de los dioses antiguos.

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