Análisis

Enrique Montiel

Vukile

Probablemente pretendan ampliar la superficie del actual centro comercial

Nos han dicho que un fondo sudafricano se hará dueño de Bahía Sur. La empresa propietaria -otro fondo- se lo ha vendido, junto a otros dos centros comerciales, deportivos y de ocio, por una cifra escalofriante: 498 millones de euros. Quién habría dicho en los años 80 que aquellos esteros y descampados valdrían lo que hoy pagará Vukile, que así se llama el fondo sudafricano, ¿un tercio de casi 500 millones de euros?

No creo que Bahía Sur sea algo desconocido para Vukile, seguro que llevan mucho tiempo viniendo por aquí ojeadores y también mucho tiempo mirando contabilidades y demás requisitos imprescindibles. Abogados, expertos en economía, representantes de los inversores, todo el entramado, en definitiva, de un fondo de inversiones. Los fondos son la prueba palmaria de las economías abiertas, globalizadas. Porque todo el mundo puede poner su dinero en el fondo y recibir los beneficios, si los tiene. Parques Urbanos lo hizo posible y lo construyó, un fondo holandés, creo recordar, se lo compró a Parques Urbanos y ahora ya estamos en Sudáfrica. Entonces cabe la pregunta, en qué beneficia a la ciudad este traspaso de la propiedad. Por lo pronto que vendrán nuevos gestores y, probablemente, que pretendan ampliar la superficie del actual centro comercial y deportivo y de ocio. ¿Por el Club La Salina? Siempre lo intentaron, desde el principio. ¿Ha habido ya alguna conversación? La lógica viene así, inversión, ampliación y más beneficio que ofrecer a los depositantes del fondo en el próximo reparto.

Fantástico que nadie del gobierno de Patricia Cavada haya filtrado nada sobre el particular, porque no creo que la alcaldesa estuviera fuera del secreto con el que se llevan estos negocios. Y porque, además, la ciudad tendría mucho que decir en futuras ordenaciones urbanísticas, etc. ¿Tú lo sabías? Yo desde luego que no, ni nadie me ha dicho por ahí van los tiros, o sea, los millones y millones de euros. El Bahía Sur actual está -ahora que lo pienso- junto a terrenos infrautilizados o dejados de la mano de Dios. De hecho, hay dos bolsas de aparcamientos en las cercanías de los antiguos polvorines. Todo canta movimiento allí, aunque siempre estará el dogal de la Ley de Costas, pero todo canta futuro por esa zona de la ciudad, un futuro ligado a la inversión privada un una zona extraordinariamente comunicada con una población superior al medio millón de habitantes.

Vukile es el nombre del fondo, sus gestores vendrán a sembrar la inversión y recoger los frutos, es lo pactado. Porque, ya decía, se invierte en fondos para obtener los beneficios y asumir los riesgos. A partir de ahora, que se va sabiendo, muchos pondrán la lupa sobre aquellas modestísimas instalaciones deportivas sobre las que levantaron uno de los centros comerciales mayores de España. Yo lo recuerdo muy bien, el corte de aquella cinta, digo. Y algunas de las cosas que la rodearon.

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