Análisis

Guillermo Alonso Del Real

Volver a la Feria

Cualquier tiempo pasado sólo fue mejor en tanto que éramos más jóvenes

Hacía muchos años que no pasaba por la feria, tantos que soy incapaz de fijar una fecha fiable en este retorno. Un retornado es un retornado, lo que tiene sus ventajas e inconvenientes. Inconvenientes menores, como cierto sentimiento de desvinculación (inevitable). La principal ventaja es el instinto de observación algo distanciada; eso si uno ha tenido la suerte de conservar la capacidad de asombro, que es una de las cualidades más difíciles de mantener, pero precioso y necesario don para un mínimo disfrute de la vida.

Nada de nostalgia, porque cualquier tiempo pasado sólo fue mejor en tanto que éramos más jóvenes, así que la añoranza no pasa de ser una cuestión subjetiva. En términos objetivos los nuevos tiempos siempre son mejores, porque para eso son nuevos.

Total, que la noche de la "velá", con su encendido de luces, sus fuegos artificiales, su izado de banderas y sus autoridades vestidas de autoridades, allí nos plantamos con toda la ilusión del mundo. Multitud, éramos una multitud cálida, afectuosa y un tantico agobiante.

Primera observación: ¡Hay que ver cuántos chiclaneros hay en Chiclana! Oiga, somos muchísimos, tanto nativos como adoptados, y creo que todos o casi todos estábamos allí, lo que me parece un síntoma muy saludable. Es muy bueno que se conserven las tradiciones y todavía mejor que el pueblo, o, si quieren estar a la moda, "la ciudadanía", participe masivamente en ellas.

Gente de todas las edades y condiciones, pero me llama la atención en especial la cantidad de niños y de jóvenes que andaba por allí. Había dos pequeñajos señalando con el dedo el plano expuesto a la entrada y les encantó que les informáramos dónde estaban ellos en ese momento:

-Mira, esos de ahí sois vosotros.

-¿De verdad?

Creo que nuestra pirámide de población es bastante más canónica que la media nacional, lo cual supongo que debe de constituir un gran alivio para los centros docentes de todos los niveles y para los pediatras de la localidad.

Respecto a los jóvenes, todos me parecieron guapísimos, muy bien arreglados. Chicas y chicos, porque rechazo andarme con la dichosa corrección política.

Eso me sucede porque conservo mi latín en unas condiciones bastante buenas y no necesito andar haciendo monerías y equilibrios con el lenguaje, al que respeto lo suficiente como para no ponerme a retorcerle el brazo a riesgo de hacer el ridículo. El castellano o español es una hermosa lengua y todo exceso de maquillaje o de cirugía plástica no hace más que ponerlo grotesco. Y perdonen esta pequeña divagación ferial.

También las personas mayores estaban allí con expresiones de súbito rejuvenecimiento. Yo los vi muy jóvenes a todos, la verdad.

La feria me pareció muy grande, inmensa, porque me parece que las antaño vividas no lo eran tanto. Yo tenía como centro del recuerdo lo que es la zona de las casetas, mi preferida. Sin embargo tuve la impresión de que el apartado "parque de atracciones" predominaba ahora, con una enorme cantidad de cacharros sofisticados y ruidosos.

Ya digo que se trata de meras percepciones sin pretensión de generalizar. También había un montón de puestos de golosinas. ¡Dios mío, qué empalago! Junto a los dulces tradicionales otros más novedosos de olor penetrante. Yo ya sé que el chiclanero medio es bastante goloso, lo tengo observado con la afluencia de personas a la panadería - confitería que hay cerca de casa. Pero, hasta este punto… También es verdad que uno es más de gambas, chorizo y butifarra que de pasteles, pero para gustos están los colores.

Otra impresión, algo preocupante: para acceder al recinto de forma peatonal hay que hacerlo por el estrechísimo pasillo destinado a los de a pie en el puente azul, el de la Diputación. Cuando hay una actividad multitudinaria, como la de la inauguración, creo que el acceder al real por ese desfiladero no deja de entrañar cierto riesgo. Cruzarse con los que van o vienen constituye una hazaña, a pesar de lo cívicos y bien educados que se manifiestan los transeúntes. Lo siento, pero alguna pega tenía que poner. Además, me parece que no tiene arreglo, dada la no navegabilidad del río Iro.

En mi recuerdo aquella "Caseta de la Unión", que montamos los sindicalistas de UGT y Comisiones con ocasión de una huelga de la construcción famosa. Víctor Manuel y Ana Belén actuaban en la municipal, pero mi colega Mariano se fue a buscarles y se vinieron a cantar gratis para el proletariado. ¡Qué cosas! Recuerdo otras casetas populares en las que se trabajaba muchísimo, se ponían muchas copas y muchas tapas de mano de voluntarios entusiastas.

Recuerdo con placer, pero sin nostalgia. Prefiero disfrutar de los recuerdos sin añoranza, con alegría. Las ferias son, por propia naturaleza, alegres.

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