De vez en cuando hay que salir del cortijo urbanístico donde vivimos, para tomar nuevos aires y de paso comparar, aprender de lo bueno y de lo malo. Sea uno de pueblo o ciudad se rompe así lo que los enteraos suelen decir "quitar el pelo de la dehesa". Por esta vez me congratulo de nuestro Cádiz y de nuestra provincia. Aunque todavía por allá arriba queden vestigios de tópicos inapropiados y de imágenes corroídas del viejo tiempo. Hasta uno me comentaba jocosamente que a Marlaska le habían mandado a Cádiz "para que no se note" y poco faltó (a pesar de que no lo votaré, por ser del equipo del iluminado Dr. Falcon) para que le chillara y me acordara de sus castas.

Pero esto es una excepción, la imagen y el recuerdo de nuestra tierra es muy ponderada y admirada. Los veranos en Cádiz y sus pueblos son constantes... entro en una tienda de Pamplona y me pregunta la dueña de donde soy… de Vejer de la Frontera y me replica: "anda, si yo veraneo allí". Es muy curioso constatar que se tiene muy buena opinión de nuestra tierra y que todo el mundo lo comenta positivamente.

Y cosas… ir desde Pamplona al aeropuerto de Bilbao es como ir de Melbourne a Pekín pasando por Setenil, una auténtica locura, laberintos de carreteras y no te señalan ni queriendo y en todo caso en vascuence. Sorprendente que no se ve en los campos ni una vaca, yo no sé donde guardan el ganado, mucho verde, trigales en los rellanos y mucho monte, espectacular. Viajar en Vueling me cabrea, porque el piloto habla primero en inglés, luego en vasco y por lástima después en castellano. Me quejo a la azafata diciendo que estamos en España y no en Bristol (me confirma un diplomático que tengo razón) y me responde que es norma de la compañía. Yo me acuerdo que cuando un barco extranjero llega a nuestro puerto lo primero que hace es izar nuestra bandera.

Pamplona como ciudad es una maravilla urbanística y espectacular la movida de los llamados pinchos, como están abarrotadas las calles hasta sentados en el suelo, con los célebres pinchos. Sus pueblos… algunos muy bien conservados Olite, San Javier (una maravilla), Leyre, Sos del Rey católico ya en Aragón… pero no nos mojan la oreja. ¿Políticamente? No me da tiempo a chequearlo, pero me parece extraño que algunos navarros olviden la fantástica historia y cultura que poseen.

P.D. Al volver aspirar el aire de la Bahía y sentir el latido de esta tierra nuestra, alegra el corazón. Y es que es una suerte vivir donde vivimos. Sería el paraíso si tuviéramos, como ellos, tan poco paro.

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