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Análisis

josé Martínez Olmos

Usar bien los antibióticos

El manejo inapropiado aumenta la morbilidad en procesos infecciosos

Desde hace ya mucho tiempo, la lucha frente a las resistencias a los antibióticos es una línea de acción que se desarrolla en los sistemas sanitarios de la mayoría de los países. Estas resistencias tienen una relación directa sobre todo con el uso inapropiado de los antibióticos que condiciona la capacidad y la efectividad de los tratamientos con estos fármacos.

De hecho, se sabe con enorme certeza y evidencia que este uso inapropiado conlleva consecuencias muy graves para la salud ya que incrementa la morbilidad y la mortalidad de los procesos infecciosos y contribuye a la diseminación de las enfermedades de este tipo y aumenta también la frecuencia de efectos adversos a los antibióticos.

Es por eso que se desarrollan programas nacionales y estrategias desde la propia Unión Europea para conseguir minimizar el impacto del uso inapropiado de los antibióticos a nivel de numerosos países. Según datos de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, la Agencia de Medicamentos Europea y del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, España es el país de Europa que más antibióticos consume seguido de Italia, Alemania y Francia.

En España y por supuesto, en Andalucía, hay en marcha estrategias preventivas que trabajan con intensidad en el conjunto de factores que pueden hacer viable y eficaz la prevención así como la detección precoz y la intervención más apropiada cuando la residencia antibiótica conlleva daño en la salud de los pacientes. Por supuesto que la investigación sobre el comportamiento y la capacidad de respuesta de los microorganismos frente a los antibióticos es una línea de trabajo fundamental.

La implicación de los equipos profesionales que desarrollan su actividad en los servicios hospitalarios y en los centros de atención primaria, es imprescindible. Y en el caso de la atención primaria, los farmacéuticos de oficina de farmacia juegan un papel esencial dada la amplia accesibilidad de nuestra prestación farmacéutica en el conjunto del territorio del Sistema Nacional de Salud.

Ello requiere un trabajo continuo y constante desde los niveles de dirección de los servicios de salud para monitorizar todos los elementos que influyen en la utilización de los antibióticos por parte de los profesionales y de los pacientes.

Pero en la lucha frente a la resistencia a los antibióticos quiero señalar por su importancia un elemento básico. Hay varios, pero si tuviera que señalar uno sólo, sin duda destacaría el que se refiere a la necesidad de erradicar la automedicación de los pacientes.

Para ello, es crucial la colaboración entre las profesiones sanitarias y, en especial, entre médicos, enfermeras y farmacéuticos de oficinas de farmacia.

Por este motivo, y dado que seguimos con una realidad de automedicación de antibióticos a pesar de que llevamos tiempo y avances relevantes por el trabajo desarrollado en las iniciativas públicas frente a las resistencias antibióticas, este es un asunto en el que hay que intensificar acciones eficaces.

Otros aspectos del problema también son relevantes pero evitar la automedicación de erige en un objetivo central en el que hemos de colaborar todos.

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