Análisis

José Joaquín León

Último cuarto de la temporada

El Cádiz lleva muchos partidos arriba y si al final no asciende parecería un fracaso

El Cádiz se acerca a la recta final y se mantiene en cabeza. Pero recuerda a esos atletas que se han escapado y que parecen incapaces de mantener el ritmo alto cuando se aproximan a la meta. Por detrás hay otros que se pueden echar encima si aprietan. No es lo mismo quedar entre los dos primeros, con el premio del ascenso directo, que del tercero al sexto. El Cádiz lleva muchos partidos arriba y si al final no asciende parecería un fracaso. En Lugo el punto se dio por bueno a causa de las circunstancias. Les empataron a falta de pocos minutos, pero tal como jugaban (encerrados, agobiados y con un futbolista menos) lo normal hubiera sido perder.

Cervera introdujo novedades, como poner al canterano Sergio González en el doble pivote junto a José Mari, o apostar por Iván Alejo y Salvi en los extremos. Los planes se le vinieron abajo con la expulsión del portero Cifuentes, en una jugada precedida de una mano sancionada a posteriori. Jugada nefasta por muchos motivos.

Se le abre una oportunidad a David Gil, que al parecer salió lesionado del partido. Ante el Rayo Vallecano debe tener otra oportunidad para ganarse el puesto. Si no la aprovecha, en verano deberían fichar dos porteros. Con permiso de la FIFA. Por cierto que el caso del Watford es patético y quien no lo quiera ver se autoengaña. La FIFA debería investigar también por qué un club, cuyos vínculos son sobradamente conocidos, maneja a decenas de jugadores, a los que usa como si se dedicara a la trata de esclavos.

Volviendo al fútbol, hubo aspectos positivos en Lugo. El principal fue que el Cádiz se adelantó en el marcador, cuando ya estaba con un futbolista menos y con el portero suplente bajo palos. Marcó el Choco Lozano, que es otra buena noticia. Tiene más calidad y más recursos de los mostrados en los últimos partidos. También fue positivo que el Cádiz mantuviera la ventaja durante 44 minutos, en inferioridad, hasta que empató el Lugo en el minuto 80, precisamente con un gol del ex cadista Carrillo, que estaba muy motivado, ansioso de venganza.

Sin embargo, fue negativa la forma de gestionar el partido en el segundo tiempo. Se entiende que la inferioridad se acusa más conforme avanzan los minutos, pero el Cádiz parecía resignado. En esas ocasiones se nota que jugar al pelotazo es perjudicial. No hay criterio para tocar el balón, ni para inquietar al contrario.

Tuvieron suerte, porque al final el partido estaba para perderlo. El punto es positivo por las circunstancias. Sin embargo, las circunstancias debieron ser otras. En Lugo había que ganar para mantener el ritmo del ascenso, y se iba ganando, por lo que el Cádiz desaprovechó una buena oportunidad para conseguir dos puntos más. Las circunstancias hay que gestionarlas bien. Quedarte con uno menos en el minuto 26 entra dentro de lo reprochable.

Y debe servir de aviso. Han disputado ya tres cuartos de la temporada. Falta el último cuarto, que será el más difícil. Hay que jugar con inteligencia, sin cometer errores evitables, y con ambición para buscar los tres puntos. Acertar con las alineaciones también será muy importante.

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