Mucha tinta se ha derramado sobre las primarias del PSOE de Andalucía. Y probablemente, se seguirá derramando. No hay conformidad con la pérdida de las primarias de la, hasta hace poco, líder socialista andaluza. Es necesario seguir presionándola hasta hacerla desaparecer de la política. ¿Tanto odio ha generado la ex presidenta?

Vaya por delante que nunca me han gustado las primarias. En este país donde todo el mundo habla de política pero no tantos saben de la misma, las primarias son unas elecciones donde los militantes eligen a un compañero desconocido para la política por descarte del líder actual, y en el que siempre pierde el propio partido que deja una lista de represaliados. Estamos viendo como, cada vez más, los líderes prefabricados ( ejemplos como la presidenta madrileña) están sucediendo al líder natural. La pérdida de las primarias no deben llevar a una purga de los perdedores. Todos son socialistas y todos quieren lo mejor para su partido.

Andalucía siempre ha sido un verso suelto para Ferraz. Una federación con mucha fuerza en el panorama político nacional y una de la claves para que se gobierne en el país. Por tanto debe seguir teniendo el respeto que parece que se le ha perdido en los últimos tiempos a favor de otros territorios. Andalucía es la mayor federación y así debe seguir siendo. Unida sí, pero con su independencia para conseguir sus propios objetivos que no son otros que volver a recuperar el poder perdido por un sistema electoral que ya se tenía que haber cambiado.

Joe Biden ha llegado a la Presidencia siendo un septuagenario y aquí queremos jubilar a un político a los cincuenta. Este país no está sobrado de buenos políticos precisamente para desperdiciar la experiencia. Y digo esto, porque se le quiere pedir a la presidenta andaluza que dimita hasta de su escaño. Es decir, su fulminación total. Que conste que no estoy en contra de Espadas, no le conozco. Pero no me gusta la política del exterminio del contrincante y menos si se es del mismo partido. Y hay que reconocer que la ex presidenta cuenta, todavía, con el 40% de los votos del partido (quizás este sea el motivo para querer jubilarla). Y digo todavía porque de estas primarias lo más doloroso, lo más penoso que dejan son las ausencias y las traiciones. Unas ausencias que cambian al son de la música que mejor suena. Unas ausencias que al grito justificante y engañoso de que hay que renovar, provocar un cambio, dar un nuevo impulso a la política, cambian buscando la mejor sombra que le pueda asegurar otra beca de cuatro años en el poder. Pero se equivocan, porque ese cambio les llegará también a ellos.

Decía que con las primarias pierde el partido. Cádiz queda con cuatro familias en busca del poder. ¿Ha sido Espadas el motivo para comenzar una nueva carrera hacia la dirección provincial y la Diputación? Lo veremos en capítulos.

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