Ya se ha pasado el tiempo de las elecciones andaluzas, aunque el PSOE siga enredado en otras historias para no reconocer sus propios errores en la abultada derrota. Por ese camino, cuando lleguen las próximas elecciones, el partido se encontrará con las mismas dificultades que le ha llevado a esta situación. Ahora la atención mediática está centrada en la cumbre de la OTAN que ha puesto a España en el centro del mundo.

España demuestra, cuando hace Estado, que somos un país en el que se puede confiar. La cumbre del nacimiento de una nueva OTAN, su organización, el marco en el que se ha desarrollado, nos recuerda a los actos del 92 cuando España organizó la Expo y la Olimpiada. Todo nos hicieron sentirnos orgullosos de ser españoles. Pero también influye el ruido que hay alrededor de la política española. Escuchaba una entrevista a la ministra de Economía, Nadia Calviño y, al preguntarle cómo se sentía una persona como ella que no era una política profesional ante las ofensas que escuchaba todas las semanas en el Congreso, respondía que en España hay mucho ruido alrededor de la política pero que también (con otras palabras) existen muchos medios de comunicación que agitan el ruido. Le respondía, una periodista, que desde sus socios de gobierno también se fabrica mucho ruido. Y en eso tenía razón.

Pedro Sánchez también se quejaba en una entrevista en la cadena SER del ruido que se encontraba, él, desde que asumió la Presidencia del Gobierno. Es verdad, desde presidente ilegítimo, okupa, embustero, comunista etc., le disparan desde todos los rincones de la derecha mediática y no mediática de este país. Es muy difícil gobernar con una pandemia como compañera que ha paralizado dos años el país, con una erupción volcánica, y cuando se empieza una recuperación se vuelve a encontrar con una guerra en las mismas puertas de su casa y con una oposición que desde la tragedia intenta sacar rédito.

Pero el ruido también proviene de sus socios de gobierno. Desde que el presidente Sánchez dijo que no podría dormir bien con Podemos a su lado, yo creo que no ha dormido bien ni una noche. Con estos socios es imposible, pero no por comunistas que no creo que lo sean, sino porque todavía no han aprendido que gobernar es otra cosa. O se está con la pancarta o se está gobernando, en los dos sitios es imposible. Y yo creo que Podemos encuentra su mejor sitio al lado de la pancarta. Por eso causa rabia ver a los socios de gobierno situarse enfrente de las decisiones de la OTAN, con el mismo discurso del año 86. Lo que ha cambiado el mundo y esta gente sigue anclada en los mismos años del antimilitarismo.

Pero, además, al gobierno no le acompaña la suerte o quizás sean los acontecimientos. Ahora se podría estar presumiendo de la política internacional que nos ha situado en primerísimo lugar y sin embargo el aumento de la inflación nos sitúa en otra dimensión. A pesar de los esfuerzos del gobierno con las políticas sociales, cada vez cuesta más trabajo llenar la cesta de la compra. La desbocada subida de los precios está empobreciendo a muchos ciudadanos y empieza a circular las sospechas de que, con esta pandemia inflacionista, hay otros muchos que se han adelantado al agosto. Y esto tiene que atajarlo el gobierno. Porque entre el éxito de la OTAN y la inflación, los ciudadanos se quedan con la crisis de la inflación.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios