Las elecciones de Madrid (hartazgo) han significado la demostración de la falta de liderazgo que define la política española en la actualidad. No se puede hacer una campaña mas cutre que la que nos ha deparado el nacimiento del nuevo nacionalismo madrileño. Que un partido gane unas elecciones, en plena crisis sanitaria y social, al grito de "tomémonos una cervecita", demuestra el bajo nivel político y el populismo que está invadiendo la política actual. Solamente la candidata de Más Madrid ha sabido estar a la altura política que necesita la sociedad actual, a pesar de la falta de espacios que le han dedicado los medios tantos audiovisuales como escritos de la capital.

Querer ver a Madrid como la comunidad que pueda influir en el mapa político del país, es torpedear la realidad. Desde que tenemos democracia en España siempre ha sido imprescindible ganar en Andalucía y Cataluña para poder gobernar la nación. Madrid ha sido insignificante. De hecho, el PP lleva gobernando más de veinte años (desde la compra de votos) y no gobierna en España. Por tanto no entiendo el valor mediático de estas elecciones. Pero sobre todo lo que más me alarma es la distorsión de su grito de guerra, Libertad, que ha calado en gran parte del país. Escuchar en ciertas voces la palabra libertad, confundir libertad con borrachera, da para pensar que algo estamos haciendo mal los españoles y sobre todo la izquierda social de este país.

Libertad, ¿pero no hay en España libertad? Han descubierto ahora Ayuso y Casado lo que significa libertad. Hay mucha semejanza con Pablo Iglesias cuando descubrió hace poco la Constitución y la llevaba de libro de cabecera y ahora es Ayuso la que parece que ha descubierto la libertad. Pero duele escuchar como ha alterado el sentido auténtico, la pureza del significado de libertad. En las elecciones de 1977 el PSOE llevaba como eslogan de su campaña Socialismo es libertad. Era una libertad verdadera, contra las ataduras del finiquitado régimen. Decía hace unos días García Egea que hay que consolidar los gobiernos de la libertad. Antes se apropiaron de la Constitución, de la que cinco de sus diputados votaron en contra. Ahora se apropian de la libertad. Una libertad que costó la vida a muchos políticos y sindicalistas españoles, que lucharon para que hoy tengamos ese bien que pertenece a toda la sociedad.

Decía hace unos días Felipe González en un podcast de su Fundación, que unas de las palabras que más se usan en cualquier caudillismo populista es la libertad y continua: "Nunca se refiere a la libertad de los otros. Se refiere a la libertad de ellos frente a lo que sean los otros". Por consiguiente, los que ya peinamos algunas canas sabemos bien lo que significaba en la Transición ese grito de libertad, pero era una libertad sin ira, grito que ahora pongo en duda, pero gracias a tantos españoles que sacrificaron sus vidas y perdieron sus empleos gozamos de un país pleno de libertad, a pesar de algunos.

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