Se cumplen 30 años del mayor acontecimiento que jamás había tenido Andalucía. La Exposición Universal del 92 significó un antes y un después para Sevilla y también para Andalucía. Fue una inyección de autoestima para todos los andaluces, acostumbrados como estábamos a ser el baúl de los desprecios del resto de España. Sevilla y Andalucía se convirtieron, durante seis meses, en el faro del mundo y de España.

Aquí se dieron cita 112 países, 23 organismos internacionales, 6 importantes empresas y las comunidades autónomas del Estado. Más de veinte millones de personas visitaron nuestra exposición. España tenía una deuda con Andalucía, después de décadas de marginación y olvido. Andalucía tenía derecho a entrar en la modernización, a tener futuro, a tener autoestima. No fue fácil. Hoy, todavía, se recela de que el primer AVE tuviese como destino Andalucía. Felipe González recuerda, todavía hoy, las críticas que sufrió de la prensa, del resto de ciudades españolas y de políticos en activo, por llevar la Expo y el tren de alta velocidad a una Comunidad retrasada, inculta, y sin infraestructuras. Andalucía no era lo suficientemente valorada ni por los propios andaluces. La Expo no era valorada en Andalucía, decían o decíamos que no éramos capaces de estar a la altura, mientras que la Olimpiada de Cataluña era ejemplo para los catalanes de una comunidad rica, moderna, trabajadora y europea.

Cenaba yo en diciembre del 90 con Ignacio Montaño, director general de la Expo, y ponía el siguiente ejemplo de lo que pensaban los andaluces de la Expo. Decía, él, que llegaba al aeropuerto de Sevilla y cogió un taxi, le pregunta al taxista su opinión de la exposición y este le contesta lo siguiente "la Expo sirve para que algunos se llenen los bolsillos". Era la Andalucía de la baja estima con nosotros mismos. Hoy todavía existen muchísimos andaluces acomplejados, que no son capaces de valorarse ni valorar lo que tenemos. Eso era así y sigue siendo así. Mientras que para los catalanes su Olimpiada era lo mejor, para nosotros los andaluces no seríamos capaces de hacer una exposición en condiciones.

El 92 sirvió, entre otras cosas, para romper con el pasado y mirar al futuro con ilusión y esperanza. Andalucía demostró, a los españoles y al mundo, que éramos capaces de hacer las cosas bien, de que el mundo nos admirara y decirle a España somos algo más que folklore y paro. Sevilla cambió. Andalucía cambió. Sin la Expo del 92 podemos asegurar que Andalucía hoy no sería la misma. Probablemente el AVE todavía sería una ilusión y la vertebración de la comunidad estaría en espera.  Las instalaciones de la exposición se han aprovechado y hoy se ha convertido en un Parque Tecnológico y Empresarial. A pesar de todas las críticas, a pesar de todas las trabas que se pusieron, la Expo del 92 tematizada como "la era de los Descubrimientos" significó el punto de salida para el verdadero cambio en Andalucía, la mayor inversión de la historia en la Comunidad.

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