No es probable que el albero vuelva a teñirnos los zapatos, imposible llegar con las camisas oliendo a fino, y sobre todo absurdo pensar en revuelo de volantes y farolillos.

La Semana Santa, la Navidad, muchas son las cosas que se viven de forma diferente, eludiendo las aglomeraciones, reservando la celebración a pequeños círculos de amigos, pero el albero, la masificación, la desmedida exaltación de la amistad, el traslado durante cinco días de nuestro hogar, cual nómadas, eso, eso no se puede sustituir.

Un año más nos conformaremos con tomarnos una tortilla con pimientos fritos comprada en el freidor, eso sí, sin su polvillo. Un año más, los catavinos, limpios, sustituirán a los vasitos de plástico, o a los catavinos rescatados y conservados cual santo grial. Otro año más nuestra salud, y la de muchos, se impondrá, y anhelaremos que cuanto antes nuestra normalidad retorne a nuestras vidas.

Mientras tanto, y falta de horas de montaje, de comidas bajo el toldo recalentado, de viajes cargados de espejos, faroles de forja y cuadros, algunas veces a cuál más feo, miraremos las fotos de otros años, miraremos con simpatía el traje que se quedó sin estrenar, y sin darnos cuenta nos emocionaremos escuchando Radiolé, y viendo los interminables vídeos de ferias pasadas, sonreiremos y nos acordaremos de la botella de fino que nos espera en la nevera.

Poco a poco se irán acercando los días, poco a poco las noticias nos recordarán el por qué la renuncia, y entonces, justo en ese momento, nos acercaremos a la botella de fino, cogeremos un catavino, y tras deleitarnos con su aroma pensaremos que el fino no siempre huele igual, porque en tiempo de feria entra y sabe mejor.

Las noticias nos seguirán recordando las cifras de las olas, o las olitas, recordaremos, poniéndonos ñoños, a los que ya no brindaran con nosotros, entonces alzaremos la copa, porque a pesar de los pesares El Puerto siempre ha tenido su Feria del Vino Fino, y siendo tiempo de montaje, nuestra mente seguirá pensando en ella, y aunque no tengamos Feria, siempre, siempre, siempre, tendremos Vino Fino, feliz tiempo de montaje.

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