DIARIO DE CÁDIZ En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Hemos cautivado al tiempo. Acabaron las prisas y esa queja eterna del “no tengo tiempo para nada”, o “no me da la vida…”. Aparecen tantas horas en familia que nos sorprenden y dan que pensar. ¿Cómo distribuirlas?

Descarten pereza o apatía. Ese estado semi-vegetal en el que alguno opta por no hacer nada y aprendamos de las lecciones que gente maravillosa nos regalan cada día. Héroes que no decaen. Personas muy mayores, como la tía Vicenta que a sus ochenta y dos años se conecta mañana y tarde con hijas y sobrinos, para sostener el vínculo familiar y no dejarnos caer en el abandono. Camina media hora cada día dentro de su casa, nos enseña adivinanzas y hace planes para después… O esas otras muy jóvenes, como la violinista Ana Castillero, que tras los aplausos al personal sanitario, regala, desde su balcón, piezas preciosas de música clásica. O a esos padres que a las nueve están trabajando, con los hijos haciendo sus tareas. O al periodista, que acerca la voz esperanzadora del Papa Francisco sobre la humanidad. Tantos cumpliendo, dando lo mejor de sí mismo por los demás…

Aprovechemos para leer.

Al reordenar mi biblioteca, encuentro a 'Miau', de Galdós. No dejo la sonrisa mientras leo: al niño protagonista, Luis, de ocho años, se le aparece Dios y le dice que no le tenga miedo, a la vez que le recrimina que cuando estudia o en el colegio no atiende, que está pensando en las musarañas y dice disparates como que “el participio expresa la idea del verbo en abstracto, confundiéndolo con el gerundio”. Y comenta en autor que el niño se pone colorado y que “estaba muy agradecido”.

¿Quién pregunta eso, hoy, a un niño de cualquier edad? Las que montarían con ─ lo estas estresando cuando eso no le servirá para nada─. En otro capítulo, su abuelo desesperado por no trabajar dice: ─ “Sí, hijo mío, bienaventurados los brutos, porque de ellos es el reino… de la Administración”. Es tan enriquecedora nuestra literatura.

Hagan lo que ustedes prefieran con este tiempo pero no perdamos la ocasión de vivir juntos encarando las dificultades.

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