Puente de Ureña

Tiempo de aceptación

Tenías que doler más de lo que presentí. El dolor es una capacidad insomne

Me ha pasado un poco lo que a Enrique Montiel. Bloqueado con la muerte de Dani Nieto. Tan joven, inteligente, tan amigo, con quien tanto quería, como Miguel Hernández con Sijé. No hay derecho para los padres que los hijos se mueran a contrapelo. El dolor, así en vivo, es como la ira, como el odio, un ramalazo duro, longo, intenso.

Daniel escribía en secreto. Poemas. No sólo para el pregón o los pregones. Era sensible a la belleza. Era fiel hermano. Quería una Isla mejor. Con Carmen Lobato lo hablé. Al saber callar le llaman Dani. Pura discreción para lo suyo, que lo mataba en estricto silencio. Dani te pasa esto cuando entiendo el dolor como una causa constante. Me coges escribiendo un libro de poemas sobre la muerte, un libro intenso sobre el mismo momento en el que veo la vieja orilla de la sombra sobre el tejido mismo del tiempo.

Tenías que doler más de lo que presentí. El dolor es una capacidad insomne. El viejo dolor puro de las cosas del alma. Bajando dentro ileso como la humedad o los hongos de una casa vacía.

No me gusta explotar estas cosas. El secreto del viento es no soplar. El de la vida es el morir. A lo mejor tan pronto. A lo peor tan duro. Nada tiene explicación convincente. Encima de la muerte sube el cuerpo. Encima de la muerte queda todo con su rastro de olvido. Las pertenencias. Los amigos. Todo.

La vieja nada anonadada. La fe con su alfiler perdido. Sin lógica ni tiempo. El aire es una arista para hundirse en silencio. Cuantas cosas que creí importantes dejan de ser esenciales. La escalera interna de los sueños sin áticos. El miedo con su sima y su barquero. La nada tan posible. El llanto con su hambre de oscuridad…Dani, lo siento. La malaje que tiene esto cuando duele torcido. Este poema del libro de la muerte es para los dos.

Hoy ya no sé. El alma está cansada./triste, pequeña, casi sumergida/ más allá de nosotros y la vida/ el alma que desciende ensimismada./ Todo el ayer perdido en la estacada/ El tiempo ya sin punto de partida/ alma de tierra ya desposeída/de los miedos/del todo/de la nada./

Ayer con el mañana no ha sumado/ soy el fue y el será y el es cansado/desplomado en las sordas somnolencias/

La espalda de los hechos no vividos/ el autismo profundo de la ausencia/ sollozando los huecos del olvido.

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