Análisis

Teresa almendros

Suerte esquiva

El desembarco del nuevo gobierno estatal ha cogido con el paso cambiado a más de uno. En el ámbito local la sorpresa es palpable por igual en sectores tan dispares como el Partido Popular y un sector del PSOE, aunque lógicamente por diferentes razones.

Y hablando del gobierno central, de ministros y de presidentes, se me viene a la cabeza la reciente visita del ya ex-presidente del Gobierno Mariano Rajoy a esta ciudad, el pasado 11 de mayo, en lo que fue un baño de multitudes aunque, todo hay que decirlo, esa multitud tuvo poco de espontánea porque estaba integrada sobre todo por afiliados y afines al PP, que habían sido previamente avisados de la visita.

Verdaderamente esa entrada triunfal fue un canto del cisne en toda regla, porque poco se podía imaginar el propio Rajoy que apenas veinte días después ni sería ya presidente del Gobierno ni el líder del Partido Popular.

Y es que la suerte del nuevo presidente local del PP y candidato a la Alcaldía, Germán Beardo, le está siendo esquiva desde su nombramiento. Primero fue la rebelión que sufrió en el seno de su grupo municipal, nada más ser nombrado presidente local, que se saldó con la dimisión de nada menos que tres concejales de su formación, y después la política nacional les ha dado, a él y a sus compañeros de filas, el disgusto de perder el gobierno estatal. Se frustra también por este mismo motivo la inauguración que se prepara por todo lo alto para la apertura de la nueva sede local del PP, que iba a contar con la presencia de la ministra Fátima Báñez, pero que finalmente, si es ella quien la inaugura, no será ya ministra.

Hay que decir en favor de Beardo que a pesar de estos reveses, su talante hasta ahora está siendo moderado y templado, sin las salidas de tono que protagonizan en más de una ocasión algunos de sus compañeros de Corporación. En su favor también hay que reconocerle la estrategia de contar, a un año de las elecciones, con nuevas incorporaciones a su proyecto que presumiblemente le acercarán el voto de sectores con peso en la sociedad portuense.

Queda mucha tela que cortar de aquí a las elecciones pero de momento, la política nacional está tan entretenida que los chascarrillos locales pasan estos días a un segundo plano. Ya llegará su momento.

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