Análisis

José maria esteban gonzález

Arquitecto

Soluciones, porque ya no es tiempo de plataformas

El Queco y la Queca. Colóquense en las puntas exteriores de los brazos de muelle

Si en Cádiz se ha aprendido algo en estos últimos años es que no se puede protestar por algo sin aportar soluciones constructivas. Una ciudad que recoge graves deficiencias de consenso y cada vez más dificultades para entender lo que es la libertad de expresión, y confundirla con eso, con plataformas parapolíticas, ya no debe permitirse más demagogias. Estos últimos años, donde el posicionamiento de la opinión de la ciudadanía unas veces se ha escondido o manipulado y otras se sitúa en primer lugar, conviene ser cada vez más positivo y ecuánime para generar un caldo de cultivo atractivo y pacífico para que las inversiones, y no solo los visitantes turísticos, vengan definitivamente.

Siempre he defendido que el dinero público debe ser controlado con muchísimo respeto. Nuestro trabajo nos ha costado, no crean, en una gestión pública de más de treinta años. Sus destinos deben coincidir con los que los ciudadanos esperan, e incluso con sus prioridades. Los líderes políticos deben obtener los recursos y ordenarlos en ese orden de valores sociales. Esto no ha sido lo común en los últimos lustros. Se ha hecho mucho, claro que sí, pero los resultados no han sido ni mucho menos los óptimos. Cadiz ha perdido masa gris joven, ha crecido en gerontología y los grandes inversores sigue viniendo a ver, pero no se quedan. O lo que es lo mismo, en tiempos de la burbuja vendieron bien caro, pero se llevaron el dinero.

Vamos a ejemplos concretos en materia de Patrimonio, ya que la opinión popular parece que se enfrente a la perdida de inversiones en la ciudad. Sobre el Hotel "entre estaciones": ¿Por qué no se revisa el Plan de la Plaza de Sevilla y se alojan estas plusvalías para que a ADIF le salgan las cuentas en otras dimensiones? Que no se olvide que ADIF es Ministerio de Fomento, es decir ciudadanos de España. Soluciones: utilización de las plantas altas de la estación antigua (cuento 40 huecos en las dos fachadas, zonas de las bajas, el vestíbulo, que solo conoce un arquitecto que lo diseño fuera de escala, como la estación nueva). Si necesita recordar al hotel Carlos III, que tuvo en un tiempo la estación vieja con no más de 20 habitaciones, deberían buscarlos en los espacios aledaños a la plaza y sus equipamientos con ofertas diversificadas en aquella. Nunca nos negamos a entender, siempre que no les cueste un duro al erario de los gaditanos, que la Aduana nueva era un mejor receptáculo para hostelería o recepción de visitantes en el intercambiador. También en la ciudad esperan contenedores vacíos para hoteles (que, dígase claramente, en Cádiz no llegaron sino al 53,30% de ocupación media máxima en noviembre pasado), como el Instituto del Rosario o la mitad del Palacio de Congresos, que no se usa absolutamente para nada por falta de competitividad, más que para actos de autobombo o distanciados mini congresos, etc, etc. Resolver al completo la Plaza de Sevilla requiere: visión urbana, revisión de objetivos, inclusión de nuevos parámetros, solución urbanística generosa y solvencia económica. Ya vale con echarle la culpa a un solo edificio de la ineptitud para resolver los demás asuntos.

Otro espectáculo de dinero público tirado sin expectativas de uso ciudadano: la pérgola del Parque Genovés. Podrían situarse allí algunos de los equipamientos públicos de la ciudad en el Casco Histórico. Incluso algunos de la Universidad, que les dé contenido suficiente. Tal como está para de visitar el difícil norte gaditano, que puede que cierre hasta el ECCO, se pudrirá como un plátano al sol. Podría incluso ser un mercadillo artesano decente que se va recolocando cada mes en un sitio, o una feria infantil, o ludotecas complementarias del Parque Genovés o mercado semanal, etc... ¡Era más prioritario terminar el Pemán, hombre… o mujer!

El Queco y la Queca. Creo que es posible su desmonte o montaje en un carrito y su traslado y situación fuera de esos espacios problemáticos para el tráfico y desarrollo visual del encuentro entre muelle y ciudad. Colóquense en las puntas exteriores de los brazos de muelle. Allí es posible que digan algo y no molesten. Acúdase también a lo privado si se quiere anunciar y que pague este coste, ya que nadie entiende su mensaje, ahora ya ciego y cojo tapando glorietas que deben estar liberadas para la ciudad. Pero quítense de ahí.

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