Ustedes me van a perdonar, pero esto tiene muy poco de Carnaval. Tampoco tiene parecido con las Fiestas Típicas. Mucho menos se trata de la Feria de Cádiz. Esto que tenemos aquí, y que llaman Carnaval, es pura y simplemente un homenaje perpetuo al comparsista.

Fuera de las agrupaciones no hay vida en el Carnaval de Cádiz. Si usted no forma parte de una agrupación o no es un seguidor de los cuplés y pasodobles, usted no tiene nada que hacer en el Carnaval.

Un mes de concurso. Para unos Juegos Olímpicos bastan dos semanas. En Cádiz para ver si el coro de Pardo es mejor que el de Pastrana, un mes no es suficiente.

Termina el concurso y lo que llaman semana de Carnaval es...más comparsas. Coros en la plaza, chirigotas en cada calle, romanceros en las esquinas y cuartetos hasta en las entradas de las iglesias. No hay quien se libre. No hay otra cosa.

A veces pienso que se trata de una maldición divina. Durante el Carnaval no hay bailes ni fiestas. No hay teatro, ni circo, ni espectáculos artísticos. La diversión en el Carnaval de Cádiz consiste, pura y simplemente, en oir comparsas y más comparsas.

Homenaje al comparsista, insignia de oro al comparsista, placa al comparsista y antifaz de oro al comparsista.

El pregonero es comparsista, el dios Momo es comparsista y las ninfas no son comparsistas porque las han suprimido. ¡Hasta el alcalde es comparsista!

Así nos va.

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