Silencio, se piensa

Me dijeron el otro día que el origen de VOX estuvo en San Fernando. Tres partidos -del centro a la derecha extrema- que van a tener meses para estudiarse un pacto

Aquí no ha pasado nada, ha pasado el tranvía fantasma (en feliz hallazgo de Montiel de Arnáiz) y todos estamos esperado el día 22 porque o nos toca la lotería o afirmamos que el sorteo nos traiga salud, que es verdad que es lo único importante, es la lotería de la vida. Digo que no ha pasado nada desde los sorprendentes resultados electorales. Verlos en blanco sobre negro es para pensárselo. Digo José Loaiza y todos. Pasar de un centenar de votos a más de cinco mil, sin un mitin ni una camiseta de regalo, ni un fin de fiesta en el parque, ni nada de nada de nada es para pensárselo. ¿Había esos miles de vecinos sin un partido que lo representaran hasta que llegó VOX?

Me dijeron el otro día que el origen de VOX estuvo en San Fernando, cuando se produjo la pelea entre Cano y Mas y Zambrano, Mulas, Aparicio y el considerado por algunos el cerebro de todo esto, Barberá, el economista chiclanero afincado en la ciudad. Venía el embrollo de una escisión del Partido Popular, el grupo de militantes o simpatizantes que quiso poner a Javier Cano en la cabeza del cartel electoral y no lo logró. De ahí surgió el Ciudadanos por San Fernando que se rompió en dos, el Cs de Albert Rivera, que hizo a Cano diputado nacional, y lo que ahora ha surgido con tanta fuerza: VOX.

Encuentro dificultades para resumir ni despachar con dos frases fenómeno tan sobresaliente. Porque si se repiten los resultados, algunos de aquellos llegará al Ayuntamiento, que es lo que quería el grupo de cabeza de aquella apuesta contra el PP, el grupo entonces formado por Javier Cano y Mas, Zambrano García-Ráez, Aparicio y Mulas, hoy diputada andaluza por VOX, y otros. ¿El ala derecha de aquel PP? Fue una lucha por el poder y por el control del Peprich [Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico]. Más el tren tranvía por la calle Real y la suma de errores de los andalucistas de sus años de gobierno.

Pero no se habla nada de esto, el regidor ha debido gritar en el plató un silencio, se piensa en extremo convincente. Porque se vuelve a una suma de nuevo, en la que los andalucistas puede que no sumen nada esta vez. Como en Andalucía. ¿Se ha hecho la traslación de esta votación última a una hipótesis municipal? ¿Hay un dibujo de la ciudad posible a la que se aplique un caso similar al de ahora? Un Podemos que no crece, un PSOE fuera de la Junta de Andalucía y tres partidos -del centro a la derecha extrema- que van a tener meses hasta mayo para estudiarse un pacto de estabilidad y permanencia.

No quedan demasiadas inauguraciones, eso es lo malo.

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