Análisis

Enrique Montiel

Septiembre, 2

Veo una tenacidad envidiable que incluso la hace "áspera" en ocasiones

Cada día tengo menos dudas sobre la intención secreta de Patricia Cavada: quiere dejar una huella en la ciudad. El último que lo hizo fue Antonio Moreno. Con sangre sudor y lágrimas pudo inaugurar Bahía Sur, con la nueva estación de ferrocarril y el estadio iberoamericano más las otras instalaciones deportivas, muchos miles de metros cuadrados incorporados a San Fernando en el otro lado de la vía del tren. Nos habían encogido Bazán, habían desmantelado Fábrica de San Carlos, Marina iba cada años a menos. Digo que las fuentes nutricias tradicionales de San Fernando se estaban secando año tras año, la ciudad se deprimía con la épica que se alejaba del panorama isleño. Y entonces surgió Bahía Sur, con el millón de problemas subsiguientes pero que trajo empleo a la ciudad, trajo inversores, dejó una huella al convertir terrenos prácticamente baldíos en un complejo comercial y deportivo con uso residencial atenuado. Se pudo haber hecho mejor, se pudieron haber logrado otros resultados pero no sería justo restar el mérito de un entonces muy joven Antonio Moreno con ganas de luchar por su pueblo. Los gobiernos abducidos que lo siguieron, una vaga nube que oculta un vago sol, abrieron la grisura del paisaje político dando paso a la llegada de la alcaldesa Cavada. Y septiembre puede ser la primer piedra de un mandato que será provechoso para la Isla, mucho. Finalmente se pone la primera piedra en el antiguo Janer, se lanza el ambicioso proyecto de La Magdalena, se ultiman los detalles para la gran actuación en la Plaza del Rey, y otras cosas que se irán sabiendo. ¿Parezco un propagandista de la alcaldesa isleña? Asumo el riesgo. Para treinta años llevo escribiendo cada domingo en estas páginas y algunos disgustos me he llevado por decir lo que pensaba o veían mis ojos. Lo que veo ahora es una tenacidad envidiable que incluso la hace "áspera" en ocasiones, gobernar un tiempo y un lugar debe ser esto. Pero los compromisos se cumplen y mucho más los que uno hace consigo mismo. La alcaldesa viene de la comunidad evangélica de San Fernando, cuya iglesia presidió su abuelo, una persona que dejó huella en esta ciudad. Los protestantes son gente seria y responsable, comprometida con su fe, asumiendo la minoría que representan en el seno de la comunidad. De alguna manera, esta ética de los valores ha llevado a la alcaldía Patricia Cavada. Y los hechos están apareciendo. No fue de las que se bajó del caballo de Susana Díaz en marcha, fue responsable con sus compromisos políticos y personales. Y lleva tiempo, con su tenacidad conocida, laborando los proyectos en los que ha creído desde el minuto uno. El 2 de septiembre empiezan a brotar algunos frutos.

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