Lo de San Fernando

Dos siglos después de una decisión adoptada por los regidores de la Real Isla, se pretende cambiar el nombre de la ciudad. No hay otros problemas, claro, este es el más importante. Y el que se oponga, en su imaginario quiero pensar, se posiciona como partidario del Séptimo de los reyes Fernando de España

Los comunistas rusos quitaron el nombre histórico de San Petesburgo y le pusieron el de Lenin. La bellísima ciudad báltica pasó a llamarse Leningrado. Hicieron lo mismo con Volgogrado, al que pusieron Stalingrado. Y lo mismo perpetraron con otros nombres de grandes criminales del período estalinista. Cuando cayó el sistema soviético, los nombres de Beria, Lenin, Stalin, Yezhov, etc. desaparecieron y se acogieron a sus nombres originarios. Los viejos comunistas soviéticos tomaron de su propia medicina, siendo borrados del mapa por el nuevo poder ruso. Inevitable recordar esto ahora que los comunistas isleños quieren quitarle a San Fernando el nombre porque se le puso a aquella Real Isla de León el nombre del Rey felón, el malhadado Fernando VII. No cuesta nada, la protesta que lleva dentro, digo. Dos siglos después de una decisión adoptada por los regidores de la Real Isla, se pretende cambiar el nombre de la ciudad. No hay otros problemas, claro, este es el más importante. Y el que se oponga, en su imaginario quiero pensar, se posiciona como partidario del Séptimo de los reyes Fernando de España. Pues bien, no siento la menor simpatía por tan grotesco y torvo rey pero San Fernando es el nombre de un Fernando, rey castellano, que no fue el séptimo de la dinastía española, sino el tercero (Peleas de Arriba, 1199 - Sevilla, 1252). Del que también procedía el esperpéntico traidor que juró una Constitución para negarla en cuanto se sintió fuerte. No fue el Séptimo y fue santo, declarado tal por la Iglesia Católica y Romana, siendo Papa Clemente X, en 1671. Tener encima la historia pesa mucho. En todos los sentidos. Curioso que nuestra ciudad fuera, de alguna manera, dos ciudades. San Carlos y la Real Isla. San Carlos, evidentemente, lo fue por el rey Carlos III, benefactor total de la antigua Villa. Lo que hoy está al otro lado de la vía del tren, fue una población militar al modo de la época. Tenía hasta su propio alcalde (que creo que todavía lo es ad honorem), el director de la Escuela Naval Militar, hoy de Suboficiales. Y lo tenía todo, puerto propio, ingenieros, industriales, fuerza, construcción militar y de armas y municiones, parque móvil, penales y prisiones, zonas de entrenamiento y tiro… Lo que es todo. Quien conozca un poco la Isla no me desmentirá. Y lo que quedaba a un lado y otro del viejo camino real se constituyó en núcleo embrionario de la Villa que fue muy feliz con su título de Ciudad, cuando el Rey le concedió el privilegio. Qué más da. Tomamos por los pelos la historia, decimos que cómo vamos a llevar el nombre de tan infausto rey traidor y ya está hecho el pan como unas tortas. Si se llega a la urna, adelanto mi voto: NO.

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