Análisis

juan ruesga

Arquitecto y escenógrafo

A Salvador Távora. In memoriam

Salvador tuvo un sueño. La puesta en marcha de una sala teatral en las naves de la antigua factoría de Hytasa, que le acogió como niño que luchaba por la vida. Tuve la suerte de poder participar en ese sueño, que siempre agradeceré, y vivir a diario su tesón. Y ver la capacidad de trabajo, el apoyo de sus colaboradores y la complicidad y cariño de sus convecinos para intentar solventar todas las dificultades. Una experiencia que siempre recordaré y que me permitió convivir muchas horas con Salvador Távora Triano, figura indiscutible, que por mérito propio forma parte ya de la historia del mejor teatro español.

Creó un lenguaje escénico propio, surgido de las más profundas vivencias e identidades. Constituyó alrededor de su impulso personal un equipo estable, que se ha mantenido cohesionado a lo largo de todos estos años. Recordemos las palabras del escritor y crítico Julio Martínez Velasco, recientemente fallecido, testigo y casi comadrona de todo el teatro hecho en Sevilla desde 1968, a través de sus críticas: "Quejío me pareció una síntesis, llevada a los últimos extremos dramáticos, de donde se había eliminado todo elemento superfluo, verborrea, dulcedumbre, tópicos y sólo había quedado el hombre capaz de expresar sus sentimientos y situado en el espacio andaluz y en un tiempo tan actual como, desgraciadamente, con visos de eternidad. No es de extrañar que al pretender la recreación escénica de una Andalucía (…) sin resquicios almibarados ni concesiones turísticas, surja un espectáculo desgarrador, en el que la urdimbre ancestral de los cantes quede al descubierto con una brutalidad que, lejos de repeler, hace vibrar hasta las más recónditas fibras de la sensibilidad popular".

Aunque nuestro pensamiento teatral estaba alejado, pude ponerme cerca de su trabajo, cuando escribió: "El arte teatral, no el falsamente identificado con la literatura y encerrado en bibliotecas, sino el intangible, el que no se puede transcribir, el de los sentidos, cuyas claves para su recepción, entendimiento y práctica poseen las mayorías que viven inquietas e inseguras, será recuperable para el teatro por la vía del espectáculo dramático y por el desarrollo en un campo teatral sin prejuicios históricos, de los hijos naturales de esas mayorías. Será alcanzable, y el teatro recuperará su valor cultural y su poder de convocatoria mayoritario, a través del redescubrimiento de expresiones artísticas, efímeras o fugitivas, en elementos diversos y heterogéneos, cuya ordenación, para lograr su unidad dramática, prescinda, de una vez, de prejuicios intelectuales y se canalice por la vía de una poética que tenga sus orígenes en la experiencia de los sentidos".

Por su lucidez, por su creatividad y fortaleza, por la tozudez en momentos difíciles, por una vida que merece la pena conocer y recordar, por todo eso, te damos las gracias Salvador. Y nos contagiamos con tu alegría y entusiasmo para seguir día a día en la construcción de un sueño, en esta Andalucía Amarga.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios